Se acerca un mega acuerdo comercial internacional, por Sergio Arancibia

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Australia ratificó recientemente –mediante los trámites parlamentarios usuales en estos casos– su incorporación al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, más conocido cono TPP 11. Con esta ratificación se completa la cantidad de seis países que cumplen con ese procedimiento, lo cual asegura que el tratado entrará el vigor 30 de diciembre de este año. Esos seis países, son, hasta este momento –además de Australia– Nueva Zelanda, México, Canadá, Japón, y Singapur.
Para llegar a la cantidad de 11, que son los países que suscribieron el tratado, falta la ratificación de Chile, Perú, Malasia, Vietnam y Brunei, pero todo hace prever que esos procedimientos legislativos se salvarán también, en esos países, en los meses cercanos.
El TPP11 es básicamente un acuerdo que implica el establecimiento de libre comercio entre todos los países participantes. Se genera así un mercado abierto de más de 500 millones de consumidores, y de más 10 billones de dólares, donde las mercancías de cualquiera de las partes podrán circular prácticamente sin pago de aranceles.
Estados Unidos formó parte hasta principios de este año del grupo de países que negociaba y que impulsaba este acuerdo, pero el Presidente Trump retiró a su país del mismo, lo cual generó en el resto de los países participantes la posibilidad de eliminar del texto final una serie de aspectos un tanto incómodos que estaban presentes anteriormente solo por imposición norteamericana
También el TPP 11 incorpora disciplinas o normativas más amplias o profundas que las establecidas en el seno de la Organización Mundial de Comercio, OMC, con lo cual se fortalece un fenómeno que forma parte, para bien o para mal, de las tendencias comerciales internacionales actuales, cual es la de generar acuerdos y normativas comerciales no en el seno de la OMC, donde participan 164 países, cada uno de los cuales tiene derecho a veto sobre cualquier nueva resolución. Pareciera que las negociaciones comerciales internacionales significativas y relevantes – que señalan nuevos rumbos al comercio internacional – tienen más posibilidades de concretarse por la vía de grandes macro acuerdos, en los cuales participan los países que libremente quieran participar, y entre los cuales es más fácil llegar a acuerdos mutuamente beneficiosos.
Sin embargo, los países que no participan en estos macro acuerdos internacionales – como Venezuela – no continúan su vinculación comercial con el mundo en la misma forma que antes, como si nada hubiera pasado
El nacimiento de estos nuevos grandes espacios de libre comercio genera nuevos circuitos internacionales para el movimiento de mercancías, potencian a nuevos actores, desvían el comercio hacia los países que se han otorgado mutuamente ventajas comerciales, cambian los montos de lo ofertado y lo demandado, modifican los precios, y se establecen normativas que de una u otra forma van imponiéndose más allá de los meros lindes de los participantes en el tratado.
En otras palabras, el sistema comercial internacional sufre modificaciones relevantes, y los países que se mantienen al margen – por carencia de visión estratégica, por ceguera ideológica o incapacidad negociadora – van perdiendo espacio en el comercio y en la política internacional y quedan condenados a sobrevivir solo de la venta de productos primarios, sin incorporarse a la industrialización y la tecnologización propia de los tiempos modernos.
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