Trabajadores venezolanos: No quiero show ni comiquita, yo quiero que me paguen en divisas

Parte de los sindicatos y asociaciones gremiales del país están dispuestos a entrar en paro y a emprender otras acciones en caso de que el Estado no les dé respuesta de inmediato sobre el aumento salarial que han pedido los trabajadores durante todo este año en las calles
Fotos: María de los Ángeles Graterol
«No quiero show, ni comiquita. Yo lo que quiero es que me paguen en divisas». Con esa consigna inició la protesta de los trabajadores venezolanos en Caracas este 1° de mayo, Día del Trabajador. No hubo celebración sino exigencias a la administración de Nicolás Maduro, que, a través de sus políticas y distintos mecanismos —como el instructivo Onapre— ha vulnerado sus derechos laborales, lejos de defender a la clase obrera que tanto el expresidente Hugo Chávez se jactaba de proteger.
El sector salud, educativo, jubilados y pensionados salieron a la calle de forma masiva en la capital para, una vez más, pedir que el salario mínimo se equipare al precio de la canasta básica, la cual costó en marzo 510,88 dólares, es decir, 98 veces el sueldo de un venezolano, según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM). Pero esta petición, al menos este año, la han hecho casi a diario en las jornadas de protestas que iniciaron el 9 de enero. Y por estar conscientes de que lo más probable es no se dé un aumento salarial «digno» entonces pidieron «paro ya».
«Es un tema que ellos juegan al desgaste (el gobierno de Maduro) y nosotros a mantenernos en la calle. Vamos a seguir luchando por lograr la unidad, que ahorita estamos viendo aquí. Los sindicatos somos la esperanza que representa este pueblo. Hemos decidido no solo marchar por salarios dignos sino organizarnos en caso de no obtener respuesta de inmediato. Tanto los trabajadores como nosotros estamos en la calle con más de 5.000 personas en la marcha», indicó a TalCual Mauro Zambrano, dirigente sindical de hospitales y clínicas de Distrito Capital.
Aunque inicialmente la marcha, que inició en la Torre Credicard de Chacaito a las 10:00 am, tenía como punto final la Fiscalía General en el centro de Caracas, la Policía Nacional Bolivariana (PNB) impidió que llegaran hasta el lugar. En varias ocasiones los manifestantes intentaron tumbar el piquete. Lo movían juntos con fuerza y gritaban a los grupos policiales que estaban detrás «policía, escucha, esta es también tu lucha». El llamado fue ignorado. Pero la esperanza de que se pusieran del lado de trabajadores seguía: «Abran las puertas. ¿Cuál es el miedo? Tenemos pancartas, no balas»; » esta es una protesta pacífica», decían al unísono.
Al menos cinco piquetes de la PNB estuvieron distribuidos entre Chacaito y Bellas Artes, que fue la ruta que tomaron los manifestantes, pasando por la avenida Solano, la principal de Plaza Venezuela y, posteriormente, la avenida México.
Así terminó una protesta en la que estas consignas fueron las más repetidas: «Y sube la leche, y sube la carne, si el pueblo no se arrecha, lo matarán de hambre»; «Que suenen, que suenen cacerolas, el pueblo tiene hambre y no le paran bolas».
El contexto económico del país y las condiciones financieras del Estado dan todos los indicios para razonar que el aumento salarial se quedará muy por debajo del deseado por los trabajadores venezolanos y que defraudará también a los dirigentes sindicales que han propuesto montos que consideran viables.
En enero, Delcy Rodríguez, vicepresidenta del gobierno de Maduro, dijo que en «pocas horas» daría un anuncio relativo a un incremento del sueldo mínimo. Ya, a este 1 ro de mayo, han transcurrido 106 días y nunca se pronunció.