Trump después de 71 días…, por Ángel Monagas

En menos de 48 horas, el plan de Donald Trump en materia de impuestos y aranceles ha dado resultados concretos.
General Motors (GM) ha anunciado la expansión de la producción en una de sus plantas en Indiana, impulsada por los nuevos aranceles del 25 % impuestos por el presidente Trump a los automóviles fabricados en el extranjero. Esta medida busca proteger a la industria automotriz estadounidense de la competencia desleal.
El miércoles por la noche, Trump comunicó la implementación de este arancel con el objetivo de fortalecer la manufactura local. Como respuesta, los ejecutivos de GM confirmaron que aumentarán la producción de camionetas livianas en la planta de ensamblaje de Fort Wayne, en Indiana, según un informe exclusivo de Reuters.
El fabricante de automóviles de Detroit podría también ampliar las jornadas laborales con horas extras, según informó Dennys Pimenta, director de la planta, a los empleados en una transmisión interna. Además, se prevé la contratación de varios cientos de trabajadores temporales, de acuerdo con una fuente de la compañía.
El sindicato United Auto Workers (UAW) ha respaldado estos aranceles, considerándolos una herramienta clave para revertir las políticas de libre comercio que han afectado a los trabajadores automotrices estadounidenses durante décadas.
«Aplaudimos a la administración Trump por tomar la iniciativa para corregir el desastre del libre comercio que ha devastado a las comunidades obreras durante décadas», declaró Shawn Fain, presidente de la UAW.
«Para eliminar la competencia desleal en la industria automotriz, es necesario corregir nuestros acuerdos comerciales, y la administración Trump ha hecho historia con esta acción».
La industria automotriz es un pilar fundamental de la economía estadounidense, empleando a más de 900,000 personas y contribuyendo con aproximadamente el 3.5% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
En 2019, las exportaciones de vehículos y autopartes sumaron alrededor de $99 mil millones, mientras que las importaciones alcanzaron los $143 mil millones, reflejando un déficit comercial significativo en este sector.
Los aranceles impuestos por la administración Trump buscan reducir esta brecha y fomentar la producción nacional.
No obstante, expertos en comercio internacional advierten que tales aranceles podrían desencadenar represalias de otros países, afectando las exportaciones estadounidenses y potencialmente elevando los precios para los consumidores. Además, algunos economistas señalan que el aumento en los costos de producción debido a los aranceles podría trasladarse a los precios finales de los vehículos, impactando la demanda del mercado interno.
Trump ha demostrado determinación en cumplir sus promesas de campaña, aunque a veces sus estrategias han sido controvertidas. En el tema migratorio, ha aplicado políticas que han reducido significativamente el flujo de inmigrantes irregulares, incluso sin haber completado la construcción del muro fronterizo.
Sin embargo, se han generado controversias respecto a la forma en que se han abordado estos temas, especialmente con la comunidad venezolana y la banda delictiva «El Tren de Aragua». La generalización de estos delincuentes como representativos de toda la comunidad ha sido injusta, dado que la gran mayoría de los venezolanos en EE.UU. son trabajadores honestos que contribuyen a la sociedad.
Actualmente, Trump parece estar centrando su atención más en la economía que en la migración, buscando aumentar la productividad y fortalecer las finanzas del país. En apenas 71 días de gobierno, ha cometido errores, pero ha logrado abordar con rapidez ciertos problemas clave. A futuro, queda por verse si sus estrategias económicas mejorarán la calidad de vida de los ciudadanos y residentes de Estados Unidos.
Durante su administración, el presidente Donald Trump implementó una serie de políticas migratorias que transformaron significativamente el panorama migratorio en Estados Unidos. Entre sus logros más destacados se encuentran la reducción del flujo de inmigrantes indocumentados, el reforzamiento de la seguridad fronteriza y la implementación de acuerdos internacionales para gestionar la migración.
Uno de los pilares de su estrategia fue la construcción y refuerzo del muro fronterizo con México. Para finales de su mandato, se habían construido aproximadamente 725 kilómetros de barrera, lo que ayudó a reducir la entrada irregular de inmigrantes. Asimismo, la política de «Permanecer en México» exigía que los solicitantes de asilo esperaran en el país vecino mientras sus casos eran procesados, reduciendo la presión sobre el sistema de inmigración estadounidense.
Trump también firmó acuerdos de cooperación con países como Guatemala, Honduras y El Salvador, conocidos como los Acuerdos de Tercer País Seguro. Estas medidas buscaban frenar la migración desde Centroamérica y obligaban a los solicitantes de asilo a pedir protección en el primer país seguro al que llegaran.
Igualmente su administración endureció los criterios para la concesión de asilo, limitando los casos de elegibilidad y aumentando los controles de antecedentes para prevenir el ingreso de personas con pasado criminal.
Si bien sus políticas han sido controversiales y generan críticas constantes y reiteradas por parte de organizaciones de derechos humanos, sus partidarios argumentan que estas medidas lograron disminuir la inmigración ilegal y reforzar la seguridad nacional.
La efectividad a largo plazo de estas estrategias sigue siendo un tema de debate en la política estadounidense.
Logros actuales
En los primeros 71 días de su actual mandato, el presidente Donald Trump ha implementado varias políticas migratorias significativas:
- Reinicio de la construcción del muro fronterizo: Desde el primer día de su mandato, el presidente Trump ordenó la reanudación de la construcción del muro en la frontera sur, con el objetivo de fortalecer la seguridad y reducir la inmigración ilegal.
- Reinstauración de políticas de asilo anteriores: Se reactivaron políticas como «Permanecer en México», que requieren que los solicitantes de asilo esperen en México mientras se procesan sus solicitudes en EE.UU., buscando disminuir la presión sobre el sistema migratorio estadounidense.
- Colaboración con El Salvador: El presidente Trump invitó al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a la Casa Blanca para discutir la cooperación en la lucha contra la inmigración ilegal y el encarcelamiento de miembros de pandillas deportados desde EE.UU.
- Acciones contra ciudades santuario: La administración Trump ha intensificado esfuerzos para socavar las leyes de santuario en California, buscando nuevas formas de acceder a datos sobre inmigrantes indocumentados y amenazando con recortar fondos federales a jurisdicciones que no cooperen con las autoridades de inmigración.
Estas acciones han generado tanto apoyo como críticas, reflejando la polarización en torno a las políticas migratorias de la administración Trump.
La gran pregunta será: ¿El pueblo estadounidense está dispuesto a pagar más para aumentar la producción interna en lugar de adquirir bienes importados desde el extranjero?
Las encuestas reflejan una preferencia notable entre los estadounidenses por productos fabricados en el país y una disposición a pagar más por ellos.
Por ejemplo, una encuesta de 2020 indicó que el 83% de los consumidores estarían dispuestos a pagar hasta un 20% más por productos nacionales.
Sin embargo, esta disposición tiene límites; una encuesta de 2023 reveló que, aunque muchos consumidores están dispuestos a pagar más, la mayoría no aceptaría un incremento superior al 10% en el precio de productos «Made in America» en comparación con equivalentes extranjeros.
No obstante, la implementación de aranceles por parte del presidente Trump ha generado preocupaciones sobre aumentos significativos en los precios al consumidor. Expertos advierten que estas medidas podrían elevar la inflación por encima del 4% y añadir aproximadamente $3,800 anuales a los gastos de los hogares estadounidenses . Además, una encuesta reciente mostró que el 70% de los estadounidenses, incluyendo el 62% de los republicanos, creen que los aranceles incrementarán los costos para los consumidores. Ver estudios de opinión de AP News, Reuters, entre otros.
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Estas cifras sugieren que, aunque existe un apoyo general hacia la producción nacional, hay límites claros en cuanto a cuánto están dispuestos a pagar los consumidores por este beneficio. La combinación de aranceles elevados y el consiguiente aumento en los precios podría superar la tolerancia de los consumidores, afectando potencialmente la percepción pública y el respaldo a estas políticas económicas.
Ángel Monagas es abogado y comunicador.