Venezuela, entre la guerra y la esclavitud, por Hernán Castillo

Autor: Hernán Castillo | @CastilloHernan
El pasado 4 de enero Ricardo Hausmann publicó en el diario El Nacional “El día D para Venezuela”, en donde plantea la posibilidad de una invasión militar para resolver la crisis venezolana. Ya antes dirigentes políticos y sectores de la sociedad civil lo habían planteado. Pero en el caso de Hausmann el planteamiento adquiere mayor relieve porque se trata de un profesor de la Universidad de Harvard vinculado a la élite política e intelectual del más alto nivel mundial. Además Hausmann fue ministro de planificación del presidente Carlos Andrés Pérez en su segundo mandato. Es decir, la salida militar a la crisis venezolana no la está planteando un ignorante, un excéntrico, o un infiltrado. Razones por las cuales, entre otras, la idea ha conmocionado la región.
¿Qué es lo que hace pensar a Hausmann en la posibilidad de una invasión militar a Venezuela? Hausmann básicamente plantea que las características de la crisis humanitaria, social y económica de Venezuela y sus repercusiones en la región, podrían conducir a una invasión militar de Venezuela, si la oposición parlamentaria toma un conjunto de iniciativas políticas.
Sin embargo, hay países que actualmente pasan por situaciones peores que la tragedia venezolana y no se plantean la invasión militar. Al contrario, lo que se trata de hacer son grandes negocios con las crisis. Venezuela le debe a China unos 65 mil millones de dólares y Rusia en venta de equipos y armas a Venezuela, la cifra exacta es desconocida, pero pasa los 30 mil millones de dólares y a Cuba se le envían unos 90 mil barriles diarios de petróleo. Además, muy cerca de nosotros tenemos la tragedia de Haití y es prácticamente nada lo que la región ha hecho en solidaridad con ese sufrido país. Más bien el gobierno de la República Dominicana que hace fronteras con Haití se ha interesado más en la situación de Venezuela. Y la razón es que con Haití hay pocas posibilidades de hacer negocios con su tragedia, en cambio con Venezuela la situación es bien distinta. Ni siquiera Francia, como potencia industrial, le ha prestado atención a la tragedia humanitaria haitiana.
De tal manera que la tragedia humanitaria venezolana no necesariamente conduciría a una intervención militar. En cambio por razones geopolíticas si pudiera organizarse una alianza internacional para invadir a Venezuela, tal como centralmente lo plantea Hausmann:
“El colapso de Venezuela es contrario al interés nacional de la mayoría de los países. Y las condiciones imperantes en el país constituyen un delito de lesa humanidad al que se debe poner fin por razones morales”.
El Estado venezolano, compuesto por una federación de mafias criminales y aliado con Estados enemigos tradicionales de Occidente, en su desempeño se ha venido transformando en un Estado Forajido. Y cada vez más refuerza su condición de Forajido al liquidar, entre otras cosas, la posibilidad de superar electoralmente la crisis venezolana con el fin de eternizarse en el poder y esclavizar a Venezuela.
A un Estado Forajido la sociedad civil, por si sola, nunca tendrá los recursos democráticos para derrotarlo. A un Estado Forajido sólo lo puede derrotar otro Estado o alianza mundial de Estados, con un sólido apoyo de la sociedad civil, pero jamás la lucha democrática de la sociedad civil tendrá capacidad para lograr el cambio político de un Estado Forajido. Es así como se ha venido planteando la posibilidad de la invasión militar.
Cuba en la década de los años sesenta invadió no sólo a Venezuela, sino también a América Latina y África con pertrechos, armas, asesoramiento y hombres en la lucha guerrillera, y ahora se calcula que Cuba tiene en Venezuela unos 30 mil funcionarios, más la presencia de los iraníes, las FARC, los carteles de la droga, y todo tipo de bandido. Entonces, ¿cuál es la sorpresa que Estados Unidos, defendiendo sus intereses políticos de potencia mundial en la región plantee la posibilidad de una invasión militar a Venezuela, tal como Rusia principalmente, y China, y otras potencias medianas lo hacen en sus respectivas áreas de influencia?
Ahora bien, las intervenciones militares modernas no siempre tienen las clásicas características de las invasiones tipo día D. Actualmente los recursos tecnológicos para combatir las nuevas amenazas a la seguridad internacional son sumamente sofisticados. Venezuela es un país débil y una intervención militar de naturaleza tecnológica pudiera afectarla seriamente. Ya le han aplicado distintos tipos de medidas y sanciones a importantes funcionarios, que pareciera que han tenido sus efectos y la Comunidad Europea promete ampliarlas. Son tan sofisticados los recursos militares y políticos tecnológicos, que incluso se habla de la intervención rusa en los resultados de las pasadas elecciones presidenciales de Estados Unidos.
La violencia no es deseables, pero los esfuerzos por llegar a acuerdos en la mesa de negociación han fracasado; el Estado venezolano ha llegado al extremo de burlarse del Vaticano como mediador.
En fin, como decía Churchill, “Entre la guerra y la esclavitud, prefiero la guerra”.
Deja un comentario