Venezuela, un buen ejemplo, por Estílito García

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La política es muy compleja, a tal punto lo es, que en oportunidades, sus relatividades nos suenan incomprensibles y engañosas. En determinados momentos nos puede llevar a la porfía.
Hasta un ponderado y talentoso avezado en política puede caer en estado de obnubilación, influido por circunstancias que riñen con sus tesis y sus ideas ya pensadas, por lo cual puede no atinar en sus conclusiones.
Los mejores análisis en la batalla política, entendida ésta como faena para la búsqueda o permanencia del poder, son los que llevan consigo un alto contenido sobre lo estratégico, en cuyo caso, trasladarnos o imaginarnos en el lugar del enemigo, conocer sus cálculos y definiciones, se nos augura una inmensa providencia. Si nos asimos de la estrategia del enemigo, si ésta, es de nuestro dominio, habremos logrado la mejor herramienta para sacar las mejores conclusiones para vencerlo. (Por algo fue inventado el espionaje y se crearon las famosas agencias de esta rama. Tema que nos ocupará en otro momento).
Plantearse el Referendo Revocatorio (RR) a Nicolás Maduro, como estrategia para elevarle el costo político si éste es bloqueado, como antes ha ocurrido, sin duda es un buen argumento, pero hasta allí. Queda en incertidumbre el hecho real… Maduro, «picó adelante» azuzando la activación del RR, eso, obviamente, es estratégico. No pueden considerarse palabras huecas, las de Maduro. Si algo, aun cuando es negado, le causa inquietud permanente y perturbación al régimen y particularmente a Maduro, es su carácter de ilegitimidad y por tanto su ejercicio fáctico en el poder.
¿Qué tenemos entonces?…
Que nadie se llame a engaños. ¿Acaso mantenerse en el poder durante más de dos décadas, no es suficiente para saber a qué juegan y como juegan? ¿De verdad nos imaginamos a un Maduro, solo en las decisiones de este tipo, como lo es azuzar al RR? ¿Es que aún no tenemos claro a qué y a quienes estamos enfrentados?
Todos sabemos que el RR, es el mecanismo de participación electoral, único y más determinante para salir de un gobernante. No es un evento para elegir, no hay contendores, es un individuo sometido al escrutinio del pueblo. Aquí si cabe, elocuentemente, aquello de «jugarse a Rosalinda». Por si alguien lo olvidó, no habría Poder Público del Estado que no entre en el «juego» a sangre y fuego para evitar la derrota del régimen, «proteger y protegerse» sería la consigna… Ni hablar del «quintacolumnismo» conocido, creado por el régimen para toda eventualidad que atente contra sus intereses conchupantes.
Como corolario de lo anterior, sepamos que hoy en día, y cada vez con más fuerza, las izquierdas y el comunismo mundial se mueven con mayor tesón en torno a Latinoamérica. Venezuela y su régimen son un puntal de propósitos definidos y evaluables paso a paso…
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