Zonas Económicas Especiales o los espejitos de Colón, por Beltrán Vallejo

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Primero, la Ley Antibloqueo; ahora, su hija: la Ley de Zonas Económicas Especiales. Yo leo estas dos leyes junticas y me parece un oxímoron.
Entonces, tenemos un país que, según la propaganda del régimen, está sancionado y bloqueado por los cuatro costados, saboteado y excluido de los circuitos financieros; y, sin embargo, Maduro saca una estrategia de paraísos territoriales para atraer inversionistas, tanto de origen extranjero como criollo, y prefiriendo la inversión internacional.
Pues esto parece una contradicción en un país «bloqueado» y sancionado; a no ser que el bloqueo que durante años el régimen ha utilizado para explicar el por qué Venezuela se derrumbó y de aquí salieron más de 6 millones de desesperados no haya sido en verdad con esa «crueldad» tarareada tantas veces por Maduro y su combo; y las «sanciones», expuestas como impedimento para que él gobernara, simplemente sólo tocaba ámbitos específicos, sobre todo el petrolero, y a algunos elementos del régimen que son corruptos y violadores de derechos humanos (por cierto que hay uno de esos sancionados por el Departamento del Tesoro de EEUU que Kiko Bautista nunca mencionará en sus “reflexiones” del mediodía).
Otra interrogante capciosa que hago: ¿por qué Nicolás puso a su hijo Nicolacito a dirigir este proceso? ¿Por qué lo ha convertido en protagonista de esta estrategia? Incluso, Nicolacito dijo en la alocución del decreto sobre esas zonas que, durante su campaña como diputado en la Guaira, él la ofertó para esa entidad.
En todo caso, es aconsejable esperar y revisar el reglamento de esa ley. Una ley es como una declaración de principios, por lo que es en su correspondiente reglamento donde podemos dimensionar mejor esa estrategia de Maduro y evaluar cuáles son sus limitaciones o sus fortalezas y cuál será su cotidianidad. Al respecto, sería bueno escuchar o leer más opiniones de expertos en lo que concierne a los incentivos que establece ese marco legal, y que tienen que ver con el reintegro tributario de importación (DRAW BACK), el reintegro tributario de otros impuestos nacionales, los beneficios en materia de importación que haga un inversionista en esa zona hacia productos del territorio nacional, la instalación de un sistema de transporte multimodal, y el desarrollo de programas de capacitación para preparar al personal calificado que requieran las empresas de esas zonas.
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Lo otro que se vislumbra es que esas Zonas Económicas Especiales ya tienen nombre y apellido. Se habla ya de detalles del tipo de inversión en materia turística que viene para la isla de la Tortuga, por lo que entonces es claro que, así como se sabe de la inversión, también debe saberse quién es el inversionista. Será espectacular la presentación en «sociedad» de estos valientes y audaces que plantan su osado capital en un país bloqueado y sancionado; o quizás sólo aparezcan testaferros.
También el país estará expectante en ver cómo funcionarían los servicios públicos en esas zonas. Yo quiero ver cómo hacen para que el caos del servicio eléctrico, la debacle del sistema de distribución del vital líquido, el funcionamiento prehistórico del internet, el mal estado de las carreteras, el pésimo servicio telefónico tanto público como privado y otras calamidades no terminen de asustar a los inversionistas y dejen esas zonas como un peladero.
Y, sobre todo, que la delincuencia que gobierna áreas enteras de Venezuela no los espante. Y que el funcionariado corrupto del régimen no los acose, porque se van.
Bueno, un amigo mío muy suspicaz él, me dice que esas zonas son los “espejitos” con los que Colón agarraba a nuestros cándidos aborígenes.
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