Ciudad Guayana: milagro al revés, por Simón Boccanegra

Había una vez un país que era un importante exportador no sólo de petróleo que era por lo que se le conocía mundialmente sino también de materias primas pesadas. Ese país exportaba al año 15 millones de toneladas de hierro, 480 mil toneladas de aluminio, 2 millones y medio de toneladas de acero, 40 mil ruedas de aluminio.
Esa situación duró aproximadamente hasta el 2006; de allí en adelante el chavismo se aplicó a fondo para desmantelar esa capacidad exportadora, con el resultado de que a la fecha de hoy pasamos de exportadores a importadores de pellas (hierro semielaborado), de aluminio y de cabillas.
Estas exportaciones producían para el país 2.340 millones de dólares anuales, que está lejos del ingreso que produce el petróleo mas este es clase aparte pero que no deja de ser una bonita suma. En el arqueo que es necesario hacer del paso del chavismo por el poder habrá que incluir la crisis de Guayana, cuyas grandes empresas que dábanse en llamar «básicas» son hoy una caricatura de lo que una vez fueron: orgullo del país.
Este desastre es pura responsabilidad de la administración que le cayó al país a partir de 1999, la del chavismo. Se necesita no tener la más mínima capacidad administrativa para transformar empresas productivas en su contrario. Pues bien, ese milagro al revés lo ha logrado la administración chavista porque fue Chávez quien dio inicio a lo que hoy está rematando Maduro.
La deuda del chavismo con el país es realmente grande. No es que en el pasado todo marchara a la perfección, pero, relativamente hablando, había varias islas de excelencia, entre las cuales se contaba la Guayana de Puerto Ordaz y San Félix, que ambas componen la Ciudad Guayana de hoy. La diferencia con la de hace unos pocos años da tristeza.