Comercio social: sería un plus montarse en esa ola, por David Somoza Mosquera

Twitter: @DavidParedes861
Hasta hace aproximadamente dos años el comercio electrónico o e-commerce dominaba las ventas mundiales por Internet. Las empresas solo tenían que mostrar sus productos en sus sitios web y los pedidos se producían casi instantáneamente. De hecho, los negocios en línea, a partir de la década de los 90, han mantenido un crecimiento sostenido, incluso en la coyuntura actual de la pandemia.
Sin embargo, a partir de 2018 surgió una nueva modalidad que por su potencial comenzó a hacerle sombra al e-commerce. Se trata del comercio social o social commerce, que es la combinación del comercio electrónico con las redes sociales.
Desde entonces compradores están recurriendo a Instagram, Facebook Twitter y YouTube para decidir qué comprar en línea. Es decir, estas plataformas están empujando con fuerza el comercio electrónico y, a su vez, preparan el terreno para explotar sus capacidades en social commerce.
De allí que estén optimizando sus servicios de venta. Una muestra son los botones de respuesta directa, como “comprar ahora”, que introdujeron hace dos años y que estimulan a los usuarios a pasar a la acción.
*Lea también: Saab, por Héctor Pérez Marcano
En esa misma línea, Facebook e Instagram liberaron su herramienta de “shopping” para todos sus usuarios, lo que les permite crear sus propias tiendas, seleccionar los productos que colocarán en el catálogo, responder dudas y preguntas a través de mensajes directos y atraer compradores.
Estas innovaciones definitivamente ponen en evidencia las posibilidades del comercio social dentro de la industria en línea. Las expectativas en torno a esta modalidad, a pesar de la crisis provocada por el covid-19, siguen siendo prometedoras aunque este año se haya desacelerado un poco su crecimiento.
ID Digital advierte que la pandemia provocó una ligera caída en las expectativas de ventas en el social commerce para finales de 2020 y proyecta que crecerá 19,8%, la menor cifra de los últimos años. “La razón de esta baja en las expectativas para 2020 no pasa tanto por una falta de adopción de los usuarios, sino a partir de que la gente redujo sus compras en aspectos no esenciales para su vida cotidiana”, aclara.
Business Insiders corrobora lo anterior. Pronostica que la venta de productos vía comercio social será de 23,3 mil millones de dólares, 2 mil millones menos que lo calculado antes de la crisis sanitaria. Sin embargo, eMarketer preveía, de no haberse presentando la pandemia, que cuatro años serían suficientes para que el social commerce incrementara sus ventas al doble partiendo de 2018, cuando generó 15,5 mil millones de dólares, hasta 2021, que cerraría con 31,4 mil millones de dólares.
Y aunque quizá no se alcance esa cifra el próximo año, todo apunta a que el comercio social continuará ganando terreno y allí estarán las redes sociales para seguir empujando su crecimiento. No hay que olvidar que los jóvenes son parte de ese impulso. Están utilizando las redes sociales más que nunca y estudios demuestran que las plataformas influyen en sus decisiones de compra. Así que son un nicho importante para cualquier negocio.
Sin dudas, las redes sociales y las tiendas online están cada vez más integradas en la vida de los consumidores. Hay usuarios que, por lo general, no abandonan las redes sociales para realizar la compra de manera presencial, sino que prefieren hacerla en la misma plataforma y más ahora debido al confinamiento que se ha implementado en varios países para evitar la propagación del virus.
Para las empresas sería un plus montarse en esa ola, pues les permitiría ampliar el alcance de sus productos y procurar incrementar las ventas que, en muchos casos, se han visto mermadas por la crisis. A todas luces, es clave que incluyan el social media en sus estrategias. Las posibilidades son muchas.
David Somoza es especialista en temas de negocios y manejo de capital humano.
TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo