Conan el destructor, por Simón Boccanegra

La verdad es que yo estuve de acuerdo con la inclusión en la Constitución del concepto «información veraz», pero estoy a punto de arrepentirme cuando veo las alcaldadas que en su nombre se están comenzando a cometer. Primero fue el ex gobernador de Apure, quien dictó un decreto (que luego echó atrás, dada la protesta que generó) que lo autorizaba a detener a quienes, según su criterio, vulnerasen el artículo que la consagra. Ahora es Liborio Guarulla, gobernador en veremos de Amazonas, quien cerró (y, además, destruyó) una emisora porque según y que violó la «información veraz». Este minicronista nunca se hubiera imaginado que tras el talante pacífico y amable de Liborio (cuyo derecho a la gobernación este diario defendió) se ocultara Conan el bárbaro, un individuo tan arbitrario y abusador. A menos que sea el poder. Ya se sabe que el poder es como el aguardiente; así como hay que tener cultura etílica para no emborracharse, también es necesaria una cultura del poder para no embriagarse con él. Liborio como que tiene mala bebida y anda con una pea de poder como aquella que inmortalizó Gualberto Ibarreto. ¡A cuerpo cobarde!