Crear un nuevo partido que pueda ganar…El reto de Musk, por Ángel Monagas

La política tiene una triple división a la hora de intentar entenderla o utilizarla.
Ella es una ciencia, una técnica o un arte. Como ciencia, te permite el análisis de variables dependiendo de las estadísticas que se manejen. Como técnica es una herramienta para manejarse ante diversos aspectos de la vida, cualquiera sea la actividad que uno desempeñe.
Como el arte es inmanente al ser humano. Se desarrolla en base a la experiencia, que bien interpretada puede facilitar el logro de muchos objetivos.
El primer problema de Musk es que quizá su visión y uso de la política, tal vez esté sesgado por la experiencia recién vivida. El resentimiento es un mal consejero a la hora de decidir.
Construir un partido que pueda carear a los dos que por más de 249 años han gobernado, no es una tarea difícil, sino titánica, extraordinaria. Comparada quizá en una exageración de mi parte, a los efectos de graficarlo más: A la oficialización de la fe cristiana por parte de Roma. ¿Cuánto tiempo costó?
La posibilidad de que un partido político propuesto o apoyado por Elon Musk tenga éxito depende de varios factores políticos, sociales y económicos.
Hasta ahora, Elon Musk no ha fundado formalmente un partido político, pero ha expresado opiniones políticas que lo ubican como una figura influyente en el debate público estadounidense, sobre todo en temas como la libertad de expresión, la regulación tecnológica, los impuestos, la energía, la inteligencia artificial y el papel del gobierno.
Fortalezas que podrían impulsar el éxito
Influencia y visibilidad: Musk es una de las figuras más influyentes del mundo, con una enorme base de seguidores en redes sociales y gran cobertura mediática.
Capacidad financiera: Musk tiene los recursos económicos para financiar campañas, medios de comunicación afines y candidatos.
Atractivo entre sectores libertarios y tecnológicos: Musk conecta con sectores que desconfían del gobierno, apoyan la innovación tecnológica y valoran la autonomía individual.
Descontento con los partidos tradicionales: El aumento del desencanto tanto con demócratas como con republicanos abre la puerta a movimientos alternativos.
Debilidades y obstáculos
Sistema político bipartidista: En EE.UU., el sistema electoral (con el colegio electoral y el sistema mayoritario) dificulta enormemente el éxito de los partidos alternativos.
Falta de estructura organizativa: Musk no tiene un movimiento político estructurado ni una base territorial organizada como la tienen republicanos y demócratas.
Figura polarizante: Aunque tiene seguidores fieles, también genera rechazo entre muchos sectores (progresistas, sindicatos, ambientalistas tradicionales, etc.).
Contradicciones ideológicas: Musk mezcla ideas libertarias, capitalistas, pragmáticas y a veces contradictorias, lo que puede dificultar la cohesión ideológica de un partido.
Oportunidades
Voto independiente: En EE.UU., los independientes son el grupo más grande (alrededor del 40% del electorado). Un candidato o partido de Musk podría captar una parte de ese electorado. Se dice fácil pero en nada lo es.
Nuevas tecnologías de campaña: Musk podría revolucionar la forma de hacer campaña mediante inteligencia artificial, redes sociales y plataformas digitales propias, superando algunos obstáculos tradicionales.
Contexto de crisis: Si EE.UU. enfrenta crisis económicas, tecnológicas o de liderazgo, podría abrirse una ventana para propuestas disruptivas.
Amenazas
Resistencia institucional: Las instituciones políticas y judiciales pueden resistir la aparición de un tercer partido fuerte.
Competencia con otros populismos: Otros líderes populistas (como Trump) ya ocupan espacios similares en el espectro político.
Ataques mediáticos: Musk ya es objeto de ataques por parte de medios tradicionales, lo que podría intensificarse si entra en la política formal.
Conclusión
Un partido político promovido por Elon Musk podría tener impacto mediático e influir en el debate nacional, e incluso empujar a los partidos tradicionales a adoptar algunas de sus propuestas, pero su éxito electoral real como tercera fuerza es poco probable a corto plazo, salvo que:
Atraiga alianzas con sectores republicanos o independientes,
Se centre inicialmente en elecciones locales o estatales,
Aproveche un contexto de crisis que desacredite a demócratas y republicanos.
Más realista que fundar un partido sería que Musk apoyara un movimiento transversal o una corriente interna dentro de uno de los dos grandes partidos, o bien que respaldara candidaturas independientes a nivel federal.
Un escenario detallado sobre cómo podría estructurarse un partido político inspirado en Elon Musk (un «partido Muskista») sería muy interesante.
Una tarea muy difícil y hay elementos a considerar como:
Nombre y símbolos del partido
Ideología central (¿tecnolibertarismo? ¿progresismo tecnológico? ¿capitalismo futurista?)
Propuestas clave (IA, energía renovable, exploración espacial, reforma educativa, etc.)
Estrategia de comunicación (uso de X, podcasts, IA generativa, memes, etc.)
Base social y económica (¿tecnólogos, emprendedores, clase media aspiracional, libertarios, sectores populares?)
Relación con otros partidos (¿aliado o rival del MAGA? ¿cercano a libertarios? ¿confronta a los demócratas?)
Organización interna (¿horizontal, como una startup? ¿jerárquica, como una corporación?)
Ámbitos de acción prioritarios (¿EE.UU. solamente o también global?)
Posicionamiento ante temas polémicos (regulación tecnológica, cambio climático, libertades individuales, relaciones internacionales).
Varios líderes republicanos en algunos Estados han mostrado su posibilidad de interesarse. Falta que se concrete.
Un tercer partido que compita contra los dos primeros: Republicanos y Demócratas, hasta el presente muchos lo han intentado y han fracasado. ¿Será Musk la excepción?
American Party por ahora a mí no me dice nada. Esperemos
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Ángel Monagas es abogado y comunicador.