Darth Vader ataca de nuevo, por Simón Boccanegra

Para que se vea bien claro por dónde van los tiros, George W., con la compañía del incondicional lamebotas de cualquier gobierno gringo, Tony Blair, ordenó lanzar unos bombazos en Irak. Este es un acto de terrorismo de Estado, que no tiene ninguna justificación, como no sea la ley de Al Capone. Los cables comentaron que la decisión de Bush junior es legal porque se atiene a las decisiones de la ONU sobre Irak a raíz de la guerra del 91. Tronco de argumento: se roba a un ciego, se le rompe el plato en la cabeza y luego se dicta un decreto estableciendo que de allí en adelante se puede robar al ciego y romperle el plato en la cabeza cada vez que le provoque al matón del barrio. Sólo la fuerza sin contrapesos de EEUU es lo que da «legalidad» al bombardeo. Lo de la ONU es una patética hoja de parra, tan del gusto del academicismo abstracto. El desprecio del gobierno Bush (y de su monaguillo Blair) por la comunidad internacional raya en la obscenidad. Podría uno preguntarse si existe diferencia entre la ética de un tirano como Hussein y la de un politicastro de baja estofa como Bush junior, -elegido, para colmo, con trampas de banana republic.