Diablo viejo, por Teodoro Petkoff

Luis Miquilena le enmienda la plana al presidente Chávez
Quizás algunos puedan sorprenderse con lo que vamos a afirmar, dados los antecedentes de agudas controversias que hemos sostenido con Luis Miquilena, pero la verdad es que en medio de este desierto de ideas y envuelto como está el país en el clima de violencia verbal e intemperancia que genera el carrito chocón de Sabaneta, las primeras declaraciones de Miquilena constituyen una novedad. Si dejamos de lado algunas mentirijillas como la de que Tobías Carrero y su empresa no se han beneficiado para nada de su relación privilegiada con el gobierno, el centro de las opiniones vertidas por el ministro del Interior es tender puentes hacia sectores que han sido severamente maltratados por Chávez. El viejo Luis ha marcado una diferencia apreciable. Habla de ampliar la base del gobierno y tiende un ramo de olivo a los sectores empresariales. Su lógica es irrebatible: hay que crear empleo y para ello hay que crear empresas y las empresas las crean los empresarios. En dos platos: si no se acompaña la inversión pública de la inversión privada, el desempleo continuará asfixiando la vida de los humildes. Hacia los medios también ha emitido conceptos contemporizadores.
En relación con sus funciones ya no políticas sino policiales, Miquilena ha introducido un viraje respecto de Dávila. Por fin un alto funcionario emite un juicio sensato sobre el tan satanizado COPP. «Ha habido un poco de exageración alrededor del COPP. No estábamos preparados para aplicarlo, pero, ya en vigor, el COPP nos da suficientes elementos para aplicarlo si lo sabemos poner en práctica». Miquilena enfrenta así a quienes han encontrado en ese código una cómoda coartada para justificar su ineficiencia. Pero, ha ido más allá al tender una mano a Peña. En lugar de la estéril confrontación que con este plantearon anteriores autoridades, Miquilena ha ofrecido colaboración a alguien que ha puesto en práctica las dos únicas ideas creativas que se han visto en los últimos años en la lucha contra el hampa: desmilitarizar la Policía Metropolitana y contratar un experto gringo en la materia, avalado por sus logros concretos. Si se crea un nuevo clima en el Distrito Capital, mediante la colaboración entre el MRI y la Alcaldía Metropolitana, saldrá ganando la ciudad. Es de suponer que tanto Miquilena como Peña tienen esto claro.
En definitiva, a pesar de lo polémica que es su personalidad, la presencia de este viejo correcaminos de la política, a quien le sobra burdel, tal vez pueda ayudar a un gobierno que está desesperadamente necesitado de sentido común y sentido político. Más sabe el diablo por viejo que por diablo: vamos a ver si este viejo diablo puede con la carga.