El liderazgo empresarial en tiempos de globalización, por David Somoza Mosquera

La competencia es férrea sobre todo en esta época de globalización y las empresas lo saben. Están conscientes que para enfrentarla y posicionarse en el mercado no se necesitan solo jefes, sino líderes involucrados en cada etapa del proceso de la compañía.
Aquí entramos en el terreno de lo que se conoce como liderazgo empresarial, que hace referencia a la capacidad y habilidad de quien encabeza una empresa para influir en el resto de los empleados de manera positiva, con el propósito de alcanzar los objetivos trazados y satisfacer las necesidades de la organización.
De manera que el liderazgo es indispensable, pues contribuye a que la organización y cada uno de sus empleados desarrollen al máximo su potencial. Sin embargo, la manera en que se emplea en una compañía no siempre es el mismo.
El tipo de producción, la forma en que se produce y el entorno también son algunos de los factores que inciden en cómo se lidere una empresa. Expertos han identificado varios tipos de liderazgos, que presentamos a continuación.
-Transformacional: El líder influye tal forma que logra transformar o cambiar positivamente a los empleados para cumplir con los objetivos.
-Transaccional: Se basa en el intercambio que hay entre los subordinados y los líderes, es decir, cada uno de los empleados es compensado por la correcta realización del trabajo.
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-Autocrático: Los líderes toman las decisiones y el control en la mayoría del trabajo de la empresa, mientras que los empleados no tienen ningún tipo de participación.
-Democrático: Promueve la participación de los empleados en las opiniones y estrategias que se pueden utilizar, aunque finalmente tome la decisión.
Ahora, no todas las personas pueden ser líderes. Deben contar con características que son esenciales para llevar a buen puerto una empresa, como dijimos antes, en tiempos de globalización. Algunas de ellas son:
-Íntegro: Debe haber consistencia entre lo que predica y lo que hace y transparente en cuanto a la gestión de los recursos.
-Confianza en sí mismo: Tiene la suficiente confianza para llevar adelante las nuevas propuestas.
-Innovador: Es perceptivo, intuitivo y ve oportunidades que otros no ven, además de proponer soluciones originales y factibles.
– Visión a futuro: Debe poseer la capacidad de prever qué va a suceder y hacer planes a futuro, para que la empresa siempre esté avanzando.
-Formar y dirigir equipos: Escoge al personal idóneo para crear equipos que funcionen, y tiene la habilidad de organizar el trabajo, distribuir las tareas y delegar autoridad.
-Gerenciar el cambio: Es capaz de comunicar las ideas de cambio a todos los miembros de la organización, mostrando los beneficios, riesgos y la forma de hacerlo posible.
-Conciencia organizacional: Vela por el cumplimiento de las políticas y protocolos dentro de la organización y propone nuevas prácticas.
-Dinamismo: Ser capaz de ofrecer respuestas a la empresa en el momento en que algún proyecto fallé para poder seguir avanzando.
En resumen, los líderes son quienes, entre otros aspectos, favorecen el trabajo en equipo para mejorar el rendimiento empresarial, conseguir los objetivos, incrementar los beneficios y potenciar la competitividad de la empresa.