El patético papel de VTV y otros medios sobre la invasión a Ucrania, por Beltrán Vallejo

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Hace unos días consideré que tenía un poquito de estómago y me senté ante el televisor guiado por el morbo de revisar la cobertura de Venezolana de Televisión y su contenido informativo y opinático sobre la invasión genocida de Putin a Ucrania. Pues bien, me di un festín de todo lo contrario de lo que significa veracidad informativa y de lo que significa trabajo profesional y esfuerzo de neutralidad sobre ese conflicto; no encontré nada de esos elementos de un periodismo digno. Sólo me encontré con un aparato de propaganda de Putin.
Y así como VTV, también están en la misma tónica los demás medios de comunicación que más que del Estado son de un partido político llamado PSUV. En perspectiva, estos medios de desinformación, censura y manipulación cumplen con aquella premisa que establece que la primera víctima de una guerra de esta calaña es la verdad.
Que occidente y EEUU también tienen su campaña de desinformación y de propaganda política sobre ese conflicto, pues claro que la tienen, pero en ese mundo tan abierto hay espacios que llevan a la audiencia a pensar más y a acercarse a los meollos de ese conflicto y sus desbastadoras realidades; pero lamentablemente en Venezuela el régimen abarcó buena parte del espectro de grandes medios como televisora y radio, y sólo le ha quedado al venezolano revisar esa guerra en el también manipulado mundo del internet y de las redes sociales; y gracias a Dios que esta guerra, a diferencia de las últimas de esta magnitud, está siendo registrada en el lugar por millones de celulares y computadoras.
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Esta es la guerra más transparente y difundida de la historia, pero Venezolana de Televisión y los demás cacahuetes comunicacionales de la tiranía madurista todavía creen que están en la opacidad de aquel lejano siglo XX.
Por ejemplo, los propagandistas de la dictadura y del nuevo Hitler tienen rato con la narrativa de que Rusia es una víctima inocente, de que ese imperio ambicioso sólo se defiende de las tenazas de la OTAN y de EEUU. O sea, ese imperio de terror de casi 6 mil ojivas nucleares se sintió «amenazado» por Ucrania que no tiene ni una décima parte de la fuerza militar rusa, pero por lo que se ve su pueblo sí tiene una gigantesca moral de combate que hasta ahora le ha permitido resistir tres semanas de bombardeo indiscriminado.
Nada más alejado de la inocencia y de la paz que este personaje que desde que está en el poder hace dos décadas su rastro es de sangre en Chechenia, en Siria, en los homicidios de opositores a través de operaciones de envenenamiento en Europa, en los ataques cibernéticos, en su invasión a Crimea en el 2014. Así que es demasiado descaro y cinismo que pinten a Putin y a su imperio como víctimas si éste ha sido el líder más peligroso y pendenciero que ha tenido la humanidad en décadas.
Putin es un antiguo agente de la KGB soviética que se siente destinado a resucitar a ese régimen totalitario. Nos quiere regresar a aquella guerra fría donde la humanidad estuvo aprisionada en un cerco nuclear entre el este y el oeste. ¿Este es el inocente que nos quiere vender Venezolana de Televisión?
Lo único bueno de este comentario es que los canales de televisión del PSUV quizás lo vean nada más en Venezuela el embajador ruso y su familia, y algún otro desocupado como yo que quiera un rato de mediocridad.
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