Entonces, ¿quién es María Corina?, por Beltrán Vallejo

Los últimos señalamientos en torno a una señora llamada María Corina Machado, divulgados por Yon Goicochea, más las opiniones que sobre ella manifestó Elliott Abrams, el fulano comisionado especial de EEUU para el tema Venezuela, me han obligado a escribir estas líneas embargadas de inquietantes interrogantes.
¿Quién es en verdad María Corina?
Goicochea llegó a decir cosas como esta: “Machado lo que está haciendo en la actualidad es populismo porque en su discurso solo dice lo que la gente quiere oír” (refiriéndose al evangelio mariacorinista denominado “misión de paz”, una operación militar internacional sobre Venezuela e impulsada, según ella, por el fulano TIAR). Pero Goicochea dijo otra cosa más delicada: “La organización Vente Venezuela es la única a la que el régimen de Nicolás Maduro no ataca porque le son útiles; porque cuando María Corina Machado habla de intervención extranjera, perjudica por ego cualquier acción internacional que pueda emprenderse en el país…”
Y en caso de Elliott Abrams, éste expresó: “La propuesta de María Corina Machado de hallar un plan B, distinto a lo propuesto por Guaidó, no es una respuesta sana a lo que la gente necesita”, y agregó que ella “vive en un realismo mágico”.
Con respecto a lo que dijo Goicochea, estaríamos entonces ante una demagoga que miente y manipula irresponsablemente. Está claro que ese tipo de liderazgos populistas y demagógicos solo buscan utilizar a la gente para fines inconfesables o para satisfacer egos enfermizos.
Ahora bien, `para descargo de María Corina, ella no es la única populista; eso ha predominado en una parte importante del liderazgo opositor, especialmente en el de Guaidó; aunque, también en descargo del guaidosismo, esa conducta se inspiró en la estrategia también irresponsable de nuestro aliado fundamental, los EEUU, cuyos voceros “oficiales” se han colocado el traje de “realismo” apenas ahorita. ¿Fue o no fue populismo aquella famosa frase de “todas las opciones están sobre la mesa”? ¿No fue de los EEUU de donde salió esta expresión? ¿La tesis de la intervención militar no la alardeó el despedido Bolton? ¿No la alardea Trump cuando va a Florida a buscar votos de venezolanos? Tanto lo que dice Goicochea, como lo que dice el señor Abram, demuestra que aquella expresión tan cacareada el año pasado era y es pura paja populista de facturación gringa de un sector de extrema derecha, y de unos preñados de ilusiones que viven en Florida y con efectos en los preñados de ilusiones que viven en Venezuela.
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Pero Goicochea dijo algo peor: el mariocorinismo le es “útil” al gobierno, ya que su egocentrismo “perjudica la acción internacional”. ¿Eso puede calificar a María Corina como un “agente provocador”? Recordamos que ese tipo de figura ha sido utilizada por cualquier gobierno, sea de derecha o de izquierda, democrático o no, para incitar a opositores, especialmente de tipo subversivo, a hacer acciones contraproducentes e ineficaces que proporcionen el pretexto de la agresión del Estado, que propicie fracturas en el mundo opositor, que altere planes razonables y reales de ese sector. Si eso es así, y también en descargo de María Corina, es evidente que ella no ha estado sola en esa labor.
Ahora, si la cuestión de María Corina va por lo que dice el gringo, en eso de “realismo mágico”, pues nos lleva a los Cien años de soledad, la gran novela de Gabriel García Márquez, donde se armoniza perfectamente y estéticamente la realidad con la fantasía, al punto que no se percibe diferencias entre ellas. Igual, ¿qué más “realismo mágico” que un Don Quijote al confundir molinos de viento con gigantes amenazadores?
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