De la oposición que tenemos a la que queremos, por Ángel Monagas

Muchos análisis, estudios, expertas opiniones, intentan explicar ¿Cómo un gobierno tan malo se mantiene en el poder por tanto tiempo?
Veinte años, es mucho tiempo. En menos de dos décadas se reconstruyó la Europa destruida por la segunda guerra. Igual sucedió en Rusia. En Japón, incluso con eventos naturales que han sido tan destructores como los realizados por el hombre, salvo el de 1945.
Tenemos problemas hasta para conceptualizar o definir, lo que “gobierna” Venezuela.
No abundaré en más referencias.
Para mí está claro. El chavismo sigue destruyendo al país gracias a la oposición, o a lo que se identifica como “oposición”. No hay otra explicación. El chavismo-madurismo ha sido muy malo para hacer, muy bueno para permanecer. La oposición ha sido muy buena en decir, muy mala para terminar con esta pesadilla.
¿Cohabitación, errores, “mala suerte”? Tampoco lo explicaré.
Lo que sí tengo claro es que los que dirigen, lideran, la oposición, MUD, G4, Frente Amplio, etc, presentan muchos elementos de coincidencia con el régimen.
De la oposición que tenemos a la que queremos
Maduro, así como la constituyente y todos los representantes del Estado, son unos usurpadores. Su mandato solo tiene poder y no autoridad. No representan ni el 10% de la población y mucho menos de los que tienen derecho al voto.
También hay usurpación por parte de la oposición. Su legítimo mandato perdió por completo la empatía con la gente.
Nuestra oposición no es la que necesitamos para enfrentar el castrocomunismo. Muy distinta a la chilena, a la nicaragüense, a la polaca, entre otras.
Nuestra oposición guarda una sinonimia escandalosa con la cubana, cuando llegó Fidel. La misma que promovió golpes, movimientos armados, todos fracasados y que terminó favoreciéndose de un acuerdo con los Estados Unidos, teniendo como pago parte del Estado de la Florida, hacía donde emigró la mayoría.
Muchos de esos líderes, convenientemente utilizaron y le sacaron provecho a la permanencia del Dictador en Cuba. En el fondo, su interés por regresar la libertad a la isla fue muy débil.
Cualquier parecido con nuestra realidad es pura coincidencia.
Lo más asombroso
Lo que sorprende, no son todos los que justifican esta liberación del “stress”, como complemento extensivo del principio de autodeterminación de los pueblos y en consecuencia yo, así sea funcionario, diputado, líder o aspirante, tengo derecho a ver un juego, un “stripper” o lo que se me de la real gana, porque tengo derecho a la vida privada. No tengo porque explicar con qué dinero lo hago o como gasto mis ingresos. El asunto es los que pretenden darle carácter moral, casi sacrosanto, a ese “acto volitivo” de dos seres humanos, que para desgracia nuestra ostentan una representación y sus partidos y líderes un discurso.
A los que tenemos el atrevimiento y cometemos el pecado mortal de cuestionar, somos unos “resentidos”, “envidiosos”, por decir lo menos ofensivo.
Esa justificación que hacen algunas estrellas políticas y periodistas, vedettes comunicacionales en su papel de voceros, es del mismo estilo intolerante de Maduro. Casi que no veo diferencia.
Lo peor de todo es que debemos ocuparnos de lo que roban los chavistas y no de lo que “roban” los opositores, porque los primeros han robado primero y más. Que luego, supongo cuando ya seamos gobierno, habrá tiempo de corregir o de seguir haciéndolo y nos dirán: ¡Cállate que peor lo hicieron los chavistas!
Quienes han actuado de una manera siendo oposición o alternativa como ellos se autocalifican, ¿Cambiarán cuando asuman el “coroto”? Sería creer en que “Juan” agachara “el dedo” algún día.
Otros muchos más audaces nos dicen que debemos aprender de los chavistas, que ellos hacen peores cosas y se tapan todo.
Les respondo: Yo no quiero ser chavista y mucho menos aprender de ellos. Ciertamente estos opositores lo hacen muy bien y no necesitan ayuda para parecerse. Allá ellos.
Yo ingenuamente creía que no solo debíamos ser distintos sino mejores. De lo contrario somos iguales. La única diferencia es el color.
Y entonces
Vuelvo por millonésima vez a decirlo: En un país serio, con una oposición seria, los personajes en cuestión debieran explicar todo y de allí, las autoridades políticas decidir. El propio presidente Guaidó debiera pronunciarse para refrendar un llamado a la moral, a la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. También debiera revisar la acción de sus funcionarios.
La verdadera “antipolítica” la hacen, la practican, aquellos políticos que como dirigentes, líderes, no son ejemplo de sus predicas.
De la abundancia del corazón habla la boca
Stalin es el mismo que dijo “estamos mucho mejor, aunque el país está peor” (3 de septiembre 2019). Y si voy a un juego de serie mundial, con todo pago, incluidos los “on the rocks”, hotel 5 estrellas, y demás lujos mucho mejor. Mi observación alcanza también el “vamos bien”, vamos al béisbol en USA, playas en Barbados, parrandas en Cúcuta Colombia, etc.
Esclavos de lo que decimos
Vale recordar que en un twitt del 8 de enero del 2015, Stalin González señalo “Mientras los venezolanos andamos de cola en cola, los enchufaos se burlan del pueblo y se gastan nuestro dinero paseando por el mundo”. Seguramente ya lo borró gracias a Dios lo copiamos antes.
¿Cuál es el problema?
El problema no es si las entradas se las regalaron o no. Es la despreocupación que muestran, con la situación de un pueblo y todas sus penurias.
No estamos hablando señores de tomarse unas cervecitas donde “chencho”, o en la “bisteka”, “mi ternerita”.
Se trata de una bofetada al drama venezolano.
Estoy convencido que no solo Maduro es usurpador. Hay muchos líderes que tienen más de 20 años usurpando la representación de un pueblo, que no solo no representan, sino que atentan contra él.
¿Qué hubieran dicho si se tratará de Claudio Fermín, Timoteo o la propia María Corina? ¿Los juzgarían con tanta benevolencia?