La dictadura del hampa, por Sebastián Boccanegra

Dos músicos y un escolta. No son los últimos venezolanos asesinados por el hampa, pero sí los casos que han tenido mayor difusión. Los músicos eran dos niños que integraban el sistema de orquestas infantiles y juveniles que dirige el maestro José Antonio Abreu, de donde surgió, entre otros, Gustavo Dudamel.
¿Dirán algo estos dos personajes de estos crímenes? El otro caso es el del escolta de Mario Silva, el mismo que sapeó al capitán con un agente del G2 cubano y por lo que perdió, por un tiempo, su programa en VTV. Este personaje tiene escolta pagada con los dineros de todos los venezolanos.
Resulta que quien le prestaba ese servicio de protección era un agente de la Policía de Caracas, la que dirige Jorge Rodríguez, pero que se encontraba en el estado Aragua cuidando a Silva. Como se ve la inseguridad preocupa también a los dirigentes de la “revolución”, pero en lugar de tomar medidas serias lo que hacen es rodearse de escoltas que ni siquiera son pagados con sus dineros.
Sobre el tema se ha hablado mucho. Han pasado infinidad de ministros por la cartera de Relaciones Interiores. Han anunciado más de dos decenas de planes pero ninguno ha servido para nada. Al contrario, cada vez estamos peor. Hace pocos días asesinaron a un policía de Chacao para robarle la moto, y el vehículo fue localizado, gracias al GPS que tenía la moto, frente a la cárcel de Yare.
El presunto responsable del hecho resultó ser un preso beneficiado con la Misión Cayapa que dirige la Fosforito. Los pranes siguen mandando en las prisiones y fuera de ellas. El hampa impone la ley en el país, mientras Maduro viaja, Cilia recibe a los cinco espías cubanos y el último ministro del Interior, Gustavo González López –otro general, otro que fracasará– dice que detrás del hampa están los paramilitares y que los delitos solo se cometen en municipios donde gobierna la oposición.
Como se ve, el tema no es tratado con seriedad. ¿Hasta cuándo los ciudadanos soportarán esta dictadura hamponil?
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