Oferta pública de adquisición (opa) de diputados, por Wilfredo Velasquez R

En artículos anteriores he señalado que los comunistas solo negocian cuando están en condiciones de debilidad, sin propósito de llegar a ningún tipo de acuerdos, solo lo hacen para ganar tiempo y luego, cuando han recuperado fuerzas, arremeten con más contundencia, tratando de destruir al enemigo.
Para mí disgusto, he visto como lo señalado, se ha cumplido nuevamente, la última negociación, Oslo-Barbados, solo sirvió para permitirle al régimen recuperar fuerzas para preparar la guerra de baja intensidad y no convencional que adelantan en Venezuela, y que acompañados de Cuba, Rusia y China llevan a cabo en el continente, contra las democracias existentes.
Además del tiempo que les concedió la Asamblea Nacional, con Guaidó a la cabeza, y el empoderamiento que le gestionó la Mesa Nacional de Negociación, contaron con el apoyo del Foro de Sao Paulo, que les permitió reformular su estrategia continental, como efectivamente lo han expresado en el Encuentro Internacional de Comunicación,
algunos dirigentes de la subversión chilena.
La guerra de baja intensidad, (GBI), es soterrada, silente, y tiene muchos elementos de la guerra sucia, trata de penetrar al enemigo, corromperlo, destruir sus valores morales y culturales, desmontar los apoyos populares políticos y económicos que pueda tener, intenta dividirlos, y volverlos contra sus aliados, mediante el engaño, la creación de falsos positivos y la compra directa de los moralmente débiles.
La GBI, tiene propósitos y objetivos que mantienen de manera perseverante; en cuanto a estrategias, tácticas y métodos, consideran válido cualquier forma o recurso, por inmoral que parezca.
Utilizan la adaptabilidad, el halago, el chantaje y la compra de conciencias como mecanismos de penetración del enemigo.
En cuanto a su desempeño consideran la unidad de acción y de mando y el control político severo, para dirigir las acciones contra el enemigo.
Esta guerra que intenta destruir los últimos vestigios institucionales de la democracia, utiliza los recursos de la guerra de información, comunicacional y mediática, para desprestigiar a la dirigencia opositora entre sus seguidores y para reforzar las posturas antidemocráticas de los afectos al régimen.
La GBI, que el régimen adelanta contra la oposición, representada, por la Asamblea Nacional, actualmente ha lanzado, como estrategia fundamental, una OPA, en términos económicos, significa Oferta Pública de Adquisición, sobre la Asamblea Nacional, aprovechándose de la vulnerabilidad moral de muchos de los diputados que hacen vida en ella.
La OPA, de diputados, forma parte de una estrategia mayor de desmantelamiento de AN, que considera otros aspectos, como la judicialización de la actividad política, la persecución, encarcelamiento y extrañamiento de diputados, con el propósito de evitar la ratificación de Juan Guaidó como presidente de la misma, y por ende como Presidente interino.
Comunicacionalmente, con la complicidad interna de algunos diputados, han tratado de hacer ver que la Comisión de Contraloría, está vendiendo indulgencias para levantarle las sanciones al principal gestor de los alimentos del programa CLAP.
En el primer movimiento intentaron lavarlo de culpas ante la Fiscalía Colombiana, para posteriormente intentar que no le apliquen las sanciones, para que pueda continuar con el negocio de los alimentos, con los que engañan y controlan a un pueblo sometido por el hambre “inducida “.
Sin embargo, las denuncias lograron desenmascarar este entramado de supuesta corrupción y negocios.
Gracias a la escasa honestidad y desmedida ambición de algunos diputados y a la pantomima de negociación, que mantienen con la sopa de letras reunida en la mesa, pareciera que el régimen se apuntó una parcial victoria en esta GBI, que mantiene contra la AN.
En lo referente a la regionalización de la guerra no convencional y de bajo impacto, que mantiene, junto a China, Cuba y Rusia, también se notan avances, en cuanto a la desestabilización de las democracias, mediante la penetración física,cultural y económica, que genera, caos, miedo y pérdidas económicas por la destrucción de los bienes públicos, mediante el financiamiento a la violencia y el terrorismo urbano, escudados en las protestas sociales, contra la injusticia y las desigualdades sociales que obviamente existen.
Aparentemente pueden adjudicarse logros, en los países objetivo, tales como creación de la desesperanza y la pérdida de confianza en el gobierno, como en el caso de Chile, donde los esfuerzos realizados por Piñera, no tienen ningún eco en la población penetrada por la acción comunista, creación de la conflictividad social prolongada, que desgasta las reservas morales y la cohesión social en tornoa las bondades de la democracia, además de fomentar el malestary la confusión entre la población.
Los comunistas son una cofradía internacional, fanática y militante, cohesionados ideológicamente, preparados para desarrollar planes de largo alcance, temporal y geográficamente.
En el caso latinoamericano, vuelven a estar bajo la égida rusa, en los planes de conformación de la nueva bipolaridad internacional.
Desaparecida la URSS, bajo la organización del foro de Sao Paulo, se alinean con el eje liderado por China y Rusia, en contra de las democracias del mundo, representadas en el otro polo, conformado por Estados Unidos, la Comunidad Europea y los gobiernos democráticos.
Como hizo Cuba en el pasado,involucrándonos en la guerra fría hasta casi llevarnos a una debacle nuclear, ahora los miembros del “FORO» nos meten en un escenario geopolítico, en el cual los recursos de los países latinoamericanos se convierten, en botín de guerra de las potencias internacionales, gracias al fanatismo de la izquierda latinoamericana, y a la ambición de unos líderes que no entienden que el socialismo solo es un instrumento de sometimiento de los pueblos a la esclavitud moral y política y a la miseria, sin posibilidades de recuperación.