OMS-Unicef: 1,4 millones mueren al año por causas prevenibles asociadas al agua insalubre

Un informe conjunto de la Organización Mundial de la Salud y de la agencia de la ONU para la infancia (Unicef), divulgado en el marco de la Conferencia Mundial del Agua 2023 que se desarrolla en Nueva York, precisa que la mitad de todos los establecimientos de salud del mundo, donde es especialmente importante que existan unas prácticas de higiene adecuadas, carecen de agua y jabón o de una solución hidroalcohólica para desinfectar las manos
Las consecuencias sociales y económicas de unos servicios inadecuados de agua y saneamiento son devastadoras. Sin estos servicios fundamentales las personas enferman, los niños, y especialmente las niñas, ven lastrado su aprendizaje y comunidades enteras pueden verse desplazadas a causa de la escasez de agua.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) hacen un llamamiento a todas las naciones incorporadas en la ONU a fin de que aceleren de una vez por todas las medidas para que el agua, el saneamiento y la higiene sean una realidad para todos, expresan en un informe conjunto divulgado en el marco de la Conferencia Mundial del Agua, que se celebra en Nueva York, luego de 50 años que no se analiza el problema en un foro de ese calibre.
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Según la ONG Médicos por la Salud, durante 2022 en Venezuela casi 60% de los hospitales no contó con agua corriente, mientras que 1,2 horas fue el promedio de horas que pasaron sin luz en la semana, según los datos consolidados en la Encuesta Nacional de Hospitales presentada el pasado 1 de marzo.
Cada año, según la OMS-Unicef, al menos 1,4 millones de personas, muchas de ellas niños, mueren por causas prevenibles relacionadas con el agua insalubre y un saneamiento deficiente. Actualmente, por ejemplo, el cólera se está propagando en países en los que no ha habido un brote en decenios.
La mitad de todos los establecimientos de salud del mundo, donde es especialmente importante que existan unas prácticas de higiene adecuadas, carecen de agua y jabón o de una solución hidroalcohólica para desinfectar las manos.
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Las cifras son alarmantes: en todo el mundo, 2000 millones de personas carecen de agua potable salubre y 3.600 millones de personas, prácticamente la mitad de la población mundial, utilizan unos servicios de saneamiento que no tratan los desechos humanos.
Colectivamente, el mundo necesita al menos cuadruplicar las tasas actuales de progreso para lograr el acceso universal a unos servicios de agua, saneamiento e higiene (ASH) gestionados de manera segura para 2030. Los avances tienen que ser aún más rápidos en contextos frágiles y en los países más pobres, a fin de proteger la salud y el futuro de las personas.
Liderazgo gubernamental para impulsar el cambio
La OMS y Unicef instan a los gobierno a que adopten medidas con el apoyo de los organismos del sistema de las Naciones Unidas, los asociados multilaterales, el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil:
Desarrollar un plan para aumentar el compromiso político con un agua potable, un saneamiento y una higiene gestionados de manera segura, incluidas actividades de divulgación dirigidas a líderes a todos los niveles gubernamentales y la comunicación con grupos de la sociedad civil;
Formular una estrategia para fortalecer la gobernanza y las instituciones necesarias para prestar estos servicios, por ejemplo, estableciendo organismos reguladores autónomos que velen por el cumplimiento de las normas del ámbito de la salud y que publiquen periódicamente las conclusiones de su labor.
Financiación:
- Formular unos objetivos claros en materia de políticas a fin de orientar las decisiones de financiación en la esfera del ASH;
- Desarrollar estrategias de financiación, que incluyan cálculos de costos, en las que se tomen en consideración las necesidades de distintas regiones y grupos de población;
- Aumentar el gasto público en ASH para reconocer su valor como bien público, y
- Alentar a los proveedores a que mejoren su desempeño a fin de satisfacer a los usuarios y recuperar los costos, por ejemplo, reduciendo las interrupciones de servicio y las pérdidas de agua y mejorando las estructuras tarifarias y la eficiencia de la recaudación.
Invertir en personas e instituciones:
- Elaborar un plan para construir una fuerza de trabajo más fuerte, más diversa y equilibrada en términos de género que posea unas competencias más sólidas en el sector del ASH;
- Crear unas instituciones sólidas y competentes y una fuerza de trabajo capaz y motivada, y
- Apoyar el crecimiento de una prestación de servicios profesionalizada, en particular en sistemas pequeños y rurales, proporcionando desarrollo de la capacidad para el personal mal pagado e inadecuadamente capacitado.
Datos y evidencia para la adopción de decisiones:
- Promover la institucionalización de la recogida y el seguimiento de los datos dentro de los sistemas nacionales;
- Utilizar unas metodologías coherentes para la recogida y el seguimiento de los datos, y
- Compartir y utilizar de manera transparente la información recopilada para orientar los procesos de toma de decisiones.
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Fomentar la innovación y la experimentación en materia de ASH:
- Desarrollar unas políticas y unos reglamentos gubernamentales de apoyo que promuevan la innovación y la experimentación en materia de ASH, y
- Fomentar la colaboración entre el Gobierno, los grupos de la sociedad civil y los agentes del sector privado con miras a concebir e implementar nuevas soluciones.
- Las inversiones y unas actuaciones decisivas en materia de agua, saneamiento e higiene pueden ser elementos transformadores. La clave para desbloquear el acceso universal al ASH está ante nuestros ojos; ahora solo tenemos que aprovecharla.