Oposición debe replantearse estrategias para darle respuestas a la crisis

El “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres” dejó de ser parte vital del discurso de Juan Guaidó para cambiarse por un “todas las opciones están sobre la mesa”. Tras casi año y medio como mandatario interino, especialistas le recomiendan centrar de nuevo el discurso de la oposición en la población y no dar tanta relevancia a factores externos
Desde enero de 2019, cuando se juramentó como mandatario interino con el apoyo de más de 50 naciones, Juan Guaidó dejó por sentado cuál sería su ruta para lograr un cambio político: Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.
Tras los fallidos intentos de ingreso de ayuda humanitaria al país en febrero de ese año y luego una insurrección militar en abril que no rindió frutos, Guaidó agregó a su discurso que “todas las opciones” estaban “sobre la mesa e incluso “debajo de ella”.
La operación Gedeón, una fallida incursión militar en las costas venezolanas que tenía como objetivo el arresto de Nicolás Maduro, llevó a la opinión pública y algunos partidos opositores a cuestionar las decisiones que ha tomando el gobierno interino presidido por Guaidó, luego de que fuese vinculado por varios actores a estos hechos.
Pese a desligarse públicamente de esos eventos, que costó la salida de dos de los asesores de su comité de estrategia, el también presidente de la Asamblea Nacional enfrentó las críticas por vincular el cambio político venezolano con una salida armada, pese a repetir que una transición venezolana se hará por la vía “democrática, pacífica y constitucional”.
Ya el partido Primero Justicia (PJ), una de las organizaciones políticas del llamado G4 y que completan Acción Democrática, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo, sugirió a Juan Guaidó que debían “replantear los mecanismos de toma de decisiones en la oposición y replantear el rol del Centro de Gobierno, para que se respete verdaderamente la unidad y se vuelva a colocar el foco de la lucha política en la salida de Maduro del poder”.
Y es que a juicio de esta organización política, temen que esta estructura se haya desviado en una “casta burocrática” y no en una instancia para lograr el cambio político. El centro de gobierno fue creado por Juan Guaidó en agosto de 2019 y es encabezado por Leopoldo López.
Una semana más tarde de ese primer pronunciamiento, PJ insistía en la necesidad de hacer cambios en la dirección y estrategia que sigue el gobierno de Guaidó. En una sesión de la AN, Juan Pablo Guanipa dijo que han sido “agentes de la unidad” pero ante las voces de reclamo y de “reacomodar el tablero de juego”, resaltó que desde Primero Justicia creen “que hay asuntos que debemos cambiar para mejorar”.
Legitimidad desgastada
La politóloga Marisela Betancourt refirió que el liderazgo actual de la oposición (Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo) es producto de un proceso democrático como las elecciones parlamentarias de 2015. “Ese liderazgo tiene una legitimidad de origen, y es justo que los partidos más votados hayan llevado la batuta desde entonces. Sin embargo, la legitimidad se desgasta”, señaló.
“Los desaciertos, aventuras y los fracasos consecutivos son eventos que cambian la configuración de las fuerzas políticas en disputa, y en este caso se ha sido ampliamente a favor del gobierno. Los fracasos también cambian la orientación emocional de nuestra sociedad y despolitizan. Los fracasos tienen consecuencias, tienen víctimas y sobre todo tienen responsables”, advirtió Betancourt.
La politóloga recordó que la única forma de lograr una transición en el país es “haciendo política” pues no existen soluciones a corto plazo. “Eso en política no existe. Las soluciones a corto plazo son un autogol, y eso lo hemos comprobado en estas semanas. El mismo autogol del 2002. El gobierno va a seguir marcando la agenda y apropiándose de espacios si la oposición no lo entiende”.
Francisco Virtuoso, politólogo y rector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), señaló que una de las cosas que le ha hecho “mucho daño al proceso de transición es pensar que no es un proceso que lleva etapas, sino que es algo rápido, pero debemos quitarnos esa visión”.
Por su parte, el politólogo Fernando Spiritto indicó que es “vital que la oposición replantee su estrategia. El mantra de 2019 tuvo su viabilidad y su estrategia porque Juan Guaidó era un tipo nuevo y estaba el apoyo internacional. Pero ya eso en 2020 se acabó, es decir, esa estrategia sencillamente ya está muerta y enterrada. No vino la intervención internacional, los militares no reaccionaron y el chavismo no implosionó, eso está agotado”.
Modificar estrategias
El padre Francisco Virtuoso, politólogo y rector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), recalcó la necesidad de que la oposición cambie sus estrategias actuales “dado el tema de la desconexión que hay con la sociedad venezolana por parte de la oposición, porque se dejó a la sociedad venezolana como espectadora del escenario político”.
Marisela Betancourt también coincidió en que este es un momento pertinente para que la oposición cambie. “Mientras el chavismo se replantea constantemente, cambia muchos símbolos, cambia la narrativa y la adapta a la coyuntura, la oposición que es el sector cuya base de apoyo ha mutado por completo -debido a la migración política de la base chavista- ha mantenido cierta inamovilidad discursiva y estratégica. No le puedes hablar hoy a la oposición del 2002 o 2007 porque no es la misma”.
El rector Virtuoso destacó que es necesario que desde el liderazgo opositor se ponga la política “en función de las necesidades de la gente, lo que implica desde un cambio en el discurso hasta buscar fórmulas de entendimiento con el gobierno. Ciertamente en este momento no hay fuerza para una negociación que plantee la salida del gobierno, pero sí la oposición puede reclamar que se respete la Asamblea Nacional como un escenario de mejoras de políticas públicas”.
“La oposición debe reajustar el tablero y reconocer que la estrategia que se ha venido usando no ha dado resultado, quizás es una estrategia a más largo plazo, pero la oposición necesita retomar el juego político interno y la conexión con la gente”, enfatizó Virtuoso.
Mientras que el profesor universitario y politólogo Fernando Spiritto enfatizó que la oposición en este momento se ve “desarticulada” y “perpleja” ante los acontecimientos en el país. “La oposición no tiene estrategia en este momento, pero las condiciones están dadas para que la posición ejerciendo liderazgo estructure una estrategia seria que movilice a los venezolanos”, aseveró.
En primer lugar estaría el apoyo que recibió Juan Guaidó recientemente por parte del G4, aunque el profesor universitario recuerda que es “un apoyo condicionado, no es absoluto. Como dijo Primero Justicia, ese apoyo está sometido a un cambio de estrategia”.
El otro factor a tomar en cuenta es la situación socioeconómica que impacta al país en este momento. “Directv, el problema de la gasolina y el problema del agua, entre tantos otros”. Opina que estos temas están “huérfanos en este momento”, por lo que la oposición debería retomarlos de inmediato para empezar a movilizar la gente.
Protestas y elecciones
El politólogo y profesor universitario Fernando Spiritto evaluó que actualmente la oposición debe basarse en la capitalización de la crisis socioeconómica y movilización en torno al hecho electoral. Estas son tácticas que podría tomar la oposición “para aumentar su capital político y cambiar la estrategia ante el gobierno”.
“No hay otra estrategia si no la vía electoral. Todas las otras alternativas están descartadas. Ya no es invasión militar, no haber colapso del chavismo. No parece que los militares vayan a hacer algo y por tanto dentro del menú de acciones o de estrategias disponibles solo queda la vía electoral aunque es la más difícil y compleja para la oposición”, enumeró.
Además, consideró como un desacierto que se piense que la gente no está motivada, “que no confía en el CNE. Ahora creo que es responsabilidad de la oposición movilizar a las personas en función del tema electoral”.
Para ello se debería reconstituir y recomponer el aparato electoral. Spiritto mencionó que “en elecciones el diablo está en los detalles” y no basta con que la gente esté movilizada y descontenta, sino la maquinaria funcione y “hasta donde sabemos no se está haciendo nada en particular para recomponer lo que se hizo en el 2015”.
También recalcó la necesidad de que el liderazgo asuma los costos de una estrategia dura, “tiene que saber movilizar a la gente, explicarle cuál es la situación. Si el liderazgo actual no está en capacidad de asumir esta situación tiene que dejarle el camino a otro. El liderazgo hoy en día tiene que tratar de explicarle a la gente que las elecciones son un arma muy poderosa, a mi parecer, y es lo que no se está contemplando en este momento”.
Si la oposición lograr activar la movilización en conjunto con el apoyo internacional, pues vamos a lograr un avance a esta situación, consideró el politólogo. “¿En cuánto tiempo? Eso es otra de las preguntas, eso es complicado. La cuarentena le funciona el gobierno a corto y mediano plazo, pero no es para siempre”.
Cambio sigue pendiente
Una de las preguntas que más se repiten es cuándo se hará efectivo el cambio de modelo político en el país. A juicio de Marisela Betancourt, no puede darse un cambio “porque no existe tal cosa en los términos en los que quiere plantearse. En la oposición también hay muchos errores de comunicación política. El cambio en Venezuela no es un evento, es una construcción de procesos que devienen en un cambio en la correlación de fuerzas”
La politóloga mencionó que desde la narrativa del liderazgo opositor se quiere “construir la idea de que se cambia al gobierno y cambia el país, y eso no funciona así. Un proceso de transición no solo implica responder al cambio de gobernantes, sino al quiebre de la hegemonía en el sistema político. No hay año del cambio, probablemente lo que habrá es década del cambio. El reto es muy grande. Hablamos no solo de hechos objetivables como la reinstitucionalización del país, sino también de lograr la toma del poder por parte de las corrientes democráticas de la oposición. Porque el autoritarismo no es una realidad solo del chavismo. Los gobiernos post chavistas tienen la labor de contrarrestar al sujeto autoritario, que es al final del día el germen de estos procesos políticos devenidos en totalitarismos”.
Para Fernando Spiritto el 2020 pinta “como el peor año, no se ve cambio a corto plazo. El tema político pasa necesariamente por un camino largo y duro. La política es azar, siempre hay factores que desencadenan cambios súbitos, esa es la visión de la historia; pero no pueden dejar que la estrategia radique en un cambio súbito, que creo ha sido la posición de liderazgo opositor en los últimos meses. Hay que prepararse para el mediano y largo plazo”.
Lo deseable es que la oposición se juegue en varios tableros, subrayó el politólogo. “El problema de la actual situación es que no se pueden jugar distintos tableros porque ya muchas de esas situaciones han salido y nos hemos metido en un callejón donde las opciones se reducen totalmente”.
Las alternativas opositores viables que hay en el futuro son muy reducidas y la única que no ha jugado sistemáticamente es la electoral, señaló Spiritto. “Entonces hay que jugarla. Por supuesto no se debe descartar el apoyo internacional, declaraciones que lleven a negociaciones, llamados a la Fuerza Armada nacional, pero el multi tablero en este momento no está disponible”.