Pensar fuera de la caja: ¡Qué fluyan las ideas!, por David Somoza Mosquera

Twitter: @DavidParedes861
Quién habría imaginado que en 1928, de manera prácticamente accidental, Alexander Fleming descubriría la penicilina o que el 21 de julio de 1969 Neil Armstrong se convertiría en el primer hombre en pisar la luna. Todos y cada uno de esos grandes avances de la humanidad han sido posibles gracias a personas que decidieron no permanecer en su zona de confort y dieron un paso adelante: se atrevieron a cuestionar la realidad del momento.
Ellos, así como tantos otros del ámbito de las artes, las ciencias y los negocios, pensaron fuera de la caja. Y aunque esta expresión puede sonar a cliché, lo cierto es que tiene una connotación positiva.
Pensar fuera de la caja significa, sencillamente, pensar creativamente para dar resultados y respuestas distintas a las esperadas. Se trata de generar ideas más allá de los parámetros mentales convencionales. En resumen, innovar.
Si bien para algunas empresas el concepto “innovación” está desgastado por exceso de uso, no es una palabra carente de significación. Y ponerla en práctica tampoco es una tarea sencilla. Cuántas veces no hemos escuchado decir que para innovar es necesario desaprender todo lo aprendido y reaprender, pues muchas y tiene su cuota de verdad. Esto implica que para alcanzar la innovación hay que entrar sin resistencias a una nueva “dimensión”.
Es imposible llevar a cabo algo de manera diferente si el trayecto que se recorre para encontrar la mejor estrategia es siempre el mismo. Pensar fuera de la caja les permite a las compañías cambiar ese camino tan interiorizado que, en ocasiones, puede no resultar beneficioso. Es importante desterrar de la cultura corporativa el “siempre se ha hecho así”.
Ahora, tenemos que tener claro que innovar no es únicamente provocar un “sacudón” como, en su momento, lo hicieron Apple, Google y Facebook. Por ejemplo, elevar un producto o servicio a un nivel de mayor calidad, eficiencia y relación costo-beneficio, y con ello despuntar ante el adversario, es igualmente importante.
El futuro de las compañías, su capacidad de competir y, por ende, sus posibilidades de crecer dependen de que su personal sea capaz de innovar. Hoy más que nunca es fundamental para las empresas pensar fuera de la caja. Desde ya hay que plantear soluciones creativas, efectivas y de impacto, generar nuevas experiencias y ganar la preferencia del consumidor para afrontar lo que está a la vuelta de la esquina: la era post covid-19.
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Operar desde la “cultura de la innovación” se está imponiendo como requisito estratégico para las empresas. Esto les permitirá crear barreras naturales para dejar atrás a la competencia, generar conexión emocional con un mercado cambiante y exigente y asegurar su sostenibilidad a largo plazo.
Cada vez es más necesario para las compañías pensar fuera de la caja, deslastrarse de las rutinas y cuestionar todo: desde los procesos hasta las soluciones. Es la única forma de avanzar. Entonces, qué mejor momento como el que estamos viviendo para ejercitarlo. ¡Qué fluyan las ideas!
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