Pizarro subrayó que movilización del #1May «no representa una batalla final»

Se refirió a las sanciones emitidas por Estados Unidos contra funcionarios venezolanos y coincide con la opinión expresada por varios voceros de la oposición de que las mismas «son dirigidas a corruptos y violadores de derechos humanos»
El diputado a la Asamblea Nacional y presidente de la comisión especial de seguimiento de la ayuda humanitaria, Miguel Pizarro, destacó el 29 de abril que gracias a los intentos previos de ingresar insumos para ayudar a las personas, es que en la actualidad organismos como la Cruz Roja se activaron para hacer llegar los requerimientos de la población.
Entrevistado en Globovisión, Pizarro alertó que aquellos que hicieron que Venezuela llegara a registrar una crisis en todos los sentidos, en especial la de salud, «ahora se ven como solucionadores de la crisis» y dijo que las declaraciones ofrecidas por el ministro de Salud, Carlos Alvarado, de que es el Estado quien distribuirá la ayuda «es para generar una espiral de desesperanza», ya que estos organismos internacionales se rigen bajo los principios de neutralidad y autonomía, por lo que la interferencia política está de plano descartada.
Al respecto, indicó que en las próximas semanas vendrá al país un vuelo con medicamentos y luego otro con otros insumos, pero recalcó que temas de distribución no les corresponde a ellos, los políticos, decir a dónde llegarán. En ese sentido, explicó que existen equipos de seguimiento para garantizar más la transparencia en la entrega de medicinas.
Reiteró que «no es la solución definitiva» la ayuda humanitaria, sino que pasa necesariamente por un cambio en el modelo político.
Respecto a las denuncias de desvío de ayuda humanitaria, Pizarro aseveró que ellos solo saben las denuncias a través de los medios de comunicación, pero no manejan datos concretos al respecto ni pruebas.
Se refirió a las sanciones emitidas por Estados Unidos contra funcionarios venezolanos y coincide con la opinión expresada por varios voceros de la oposición de que las mismas «son dirigidas a corruptos y violadores de derechos humanos». Por ello, manifestó que con la presión internacional, junto a la que se hace a lo interno, lo que busca es una solución política. «No queremos una guerra interna (…) Queremos una transición ordenada y decidir cómo resolver el problema».
«Lo que sea para cambiar el régimen, es bienvenido. Si el pueblo paga las consecuencias, eso no tiene sentido. Nosotros somos la antítesis de los que usurpan el poder. Tenemos que convertirnos en solución y predicar el ejemplo».
Subrayó que la movilización del primero de mayo no representa una «batalla final» y dijo que la oposición se curó de un «síndrome» de que todas las fechas convocadas eran «un día D», por lo que en la actualidad se entendió en que el proceso político que se vive es debilitar y que «ocurran cosas», hecho que se logró gracias a las protestas antigubernamentales de 2017 ya que ahí se consiguió «una cantidad de experiencia».
Dijo que la Unidad no puede prescindir aún de la ayuda política extranjera, pero afirmó que sí están cohesionados a lo interno. Además, señaló que «el grueso de la alternativa democrática entiende que tenemos un liderazgo» y que el esfuerzo viene no solo de los partidos políticos, sino de la diáspora, gobiernos aliados, que quieren que el país cambie «por un proceso lo menos traumático».