Pompeyo, por Simón Boccanegra

A estas alturas de su prolongada y fecunda vida Pompeyo Márquez constituye ya un patrimonio nacional. Hombre de una integridad a prueba de bombas atómicas, une a esta condición la de un fiero luchador por las causas del cambio social y de la democracia. Pompeyo comenzó su vida combatiente como el revolucionario que nunca ha dejado de ser.
Esa condición, desde luego, en un país como el nuestro, que ha conocido varias etapas históricas azarosas y turbulentas, lo colocó varias veces en alto riesgo de vida. Pompeyo es un hombre valiente, que no ha eludido jamás ninguno de los riesgos a que lo obligaban sus responsabilidades políticas. La dura clandestinidad del perezjimenismo le permitió la proeza de permanecer enconchado, al frente del partido comunista, donde militaba entonces, durante todo el periodo dictatorial.
Fueron para él nueve años de vida subterránea que casi sin solución de continuidad fueron seguidos por los ocho años también de vida clandestina durante el periodo de violencia armada que vivió el país durante los años sesenta. Pero es indispensable destacar que fueron también años de estudio y reflexión. Pompeyo es un hombre estudioso, ávido lector de toda clase de literatura pero, en particular, la de naturaleza política. De mente abierta y amplia, ajeno al sectarismo que tanto daño causó a las mejores causas, Pompeyo supo captar el espíritu de los tiempos, cuando en aquel prodigioso año 68, tanto Europa como Estados Unidos y también nuestro país fueron sacudidos por intensos movimientos políticos, desde la izquierda, que pusieron en cuestión todos los supuestos paradigmas revolucionarios de matriz soviética.
Considero ese un instante decisivo en la vida de Pompeyo.
Formado y educado en la escuela del movimiento comunista a la soviética, Pompeyo supo polemizar consigo mismo, con todo lo que había sido su vida política hasta 1968, para reencontrarse con la idea fundamental del socialismo democrático, que lo transformó en vivo ejemplo del demócrata intachable que es hoy, a sus 92 infatigables años.