¿Qué significa hacer periodismo en Venezuela en medio de la pandemia?

Hacer periodismo en Venezuela en medio de la pandemia es sortear fallas del conexión a internet, lidiar con aprovechar los pocos minutos de agua, emprender otras actividades para cubrir los gastos y un sinfín de otros obstáculos. Pese a las dificultades, los profesionales del periodismo mantienen la pasión de llevar la información a todo el que la requiera
La pandemia del coronavirus dejó las redacciones vacías, a los periodistas trabajando desde casa, planes de contingencia a la mano, medidas de bioseguridad extraordinarias y medios y periodistas volcados a informar sobre la nueva enfermedad que paralizó al mundo, sin dejar de lado los demás temas que afectan a los venezolanos pero bajo nuevas modalidades.
Ser periodistas en la Venezuela de hoy y ejercer en medio de la pandemia conlleva otros retos que pueden afectar el desempeño de los comunicadores y sus entregas.
Hacer periodismo en un país con graves fallas de servicios públicos y con el segundo internet más lento del mundo no es tarea fácil y hace más cuesta arriba el trabajo.
Un reporte de Hootsuite revela que la velocidad media de bajada del internet móvil en Venezuela es de 7,48 megabytes por segundo (Mbps), una velocidad tan baja que solo es superada por la de Afganistán, donde es de 6,62 Mbps, de acuerdo con el informe Digital 2021 de la empresa.
Durante los primeros meses de la pandemia en el país, la situación fue más crítica para los periodistas pues la total inmovilización imposibilitó salir a contar historias; mientras que las fallas de internet y la señal telefónica impidieron -e impiden aun- conectarse a ruedas de prensa virtuales, a reuniones de pauta, hacer una llamada o simplemente enviar mensajes de texto.
Para conocer qué ha significado hacer periodismo en Venezuela en medio de la pandemia, tres periodistas de distintos medios fueron consultados y contaron su experiencia a más de un año de lidiar con esta situación pandémica.
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Emprender y reinventarse
Daniel Blanco es actualmente stringer de video en AFP y ABC. A su juicio, la pandemia del coronavirus afectó a todos los comunicadores por igual, ya sean de medios nacionales o internacionales, si son de área de la fotografía, pasantes u ocupen altos cargos dentro de los medios de comunicación.
Recuerda que en los primeros meses de la pandemia se limitaron las salidas de los equipos de prensa para prevenir los contagios, lo cual trajo consecuencias: menos contenidos, menos ingresos. «Se recortaron presupuestos y cuando hay salidas, no hay con qué cubrir esas pautas», recuerda.
A su juicio, esto llevó a que muchos periodistas abandonaran sus puestos de trabajo en busca de mejores oportunidades e ingresos migrando a otras áreas.
«A la gente no le está importando mucho su carrera y su nombre sino poder producir una cantidad de dinero al mes que les permita mantener la calidad de vida», expone Blanco.
No obstante, el comunicador dice que se encuentra en el grupo de los que se mantienen haciendo periodismo y esta su la principal fuente de ingresos; pero advierte que como muchos otros tuvo que emprender y reinventarse para poder mantener la calidad de vida que ostentó hasta marzo de 2020.
En los primeros meses de la pandemia, Daniel Blanco se dedicó al sector seguridad como escolta motorizado y consultor privado. La mayoría de sus clientes eran periodistas extranjeros que estaban en el país o personas que tenían que hacer colas para la gasolina en la noche y les daba miedo ser víctimas del hampa.
También se dedicó a importar y vender accesorios de alta gama para motos y a hacer tours para personas con motos de alta cilindrada, pero esto fue previo a la segunda ola de covid-19, tras lo cual esta actividad fue suspendida.
Daniel dice que para los periodistas el tema de la migración es cuestión de «cuándo nos vamos a ir», pues considera que el país ya no tiene salida. Dice que piensa irse nuevamente porque ya emigró una vez; sin embargo, espera tener mejores condiciones, elegir un país estable e irse cuando tenga un trabajo fijo.
«Nunca te desconectas»
Para Valeria Pedicini hacer periodismo en pandemia ha sido todo un reto. Obligada a trabajar desde casa, cree que como muchas cosas, ha tenido aspectos buenos y malos. Resalta que en su casa se concentra más porque su momento creativo surge de noche-madrugada.
Otras de las cosas que califica como positivas del teletrabajo es no tener que usar el Metro todos los días, pues vive en Catia y trabaja en Altamira. Otra cosa que agradece es poder sentarse a la mesa familiar y no tener que conformarse con un almuerzo recalentado.
«La pandemia vino a cambiar el tabú de que desde casa no trabajas y eso ya es algo un poco más normal. Creo que cuando volvamos a la ‘normalidad’ podremos escoger o entender que hay veces que necesitas quedarte en casa», detalla Pedicini.
Sin embargo, la periodista de Runrunes enumera una larga lista de aspectos negativos que se sumaron al trabajo desde casa y que afectan la productividad: «Nunca te desconectas, o sea, estás conectada de 8:00 am a 12:00 am y sientes que no hay un momento de desconexión ni de entretenimiento«.
Pedicini extraña la dinámica de la redacción, salir de la oficina a estirar las piernas con algún compañero o salir un viernes por unas «birras». Agrega que en su casa siente que ya no tiene su espacio: «Hacer entrevistas es un problema, tener reuniones también, mi mamá no entiende los horarios. Me ha pasado muchísimo porque cuando llega el agua hay que llenar los tobos, hay que lavar los platos, lavar la ropa…», actividades que si estuviera en la sala de redacción no dependerían de ella.
«Estando en casa no hay ese límite de eres periodista y después eres ama de casa o hija. Es todos junto«, enfatiza Valeria Pedicini, quien no se ha visto tan afectada por el colapso de los servicios públicos, pero sí ha sido víctima del insomnio.
Adiós Tokio, hola Zoom
Arnaldo Fernández, periodista deportivo de Contrapunto, llevaba cuatro años y medio trabajando de la mano del Comité Olímpico con miras a cubrir los Juegos Olímpicos desde Tokio. Pero llegó la pandemia del coronavirus y la realidad cambió por completo: se redujeron los cupos para ir a la capital de Japón y tendrá que optar por la tecnología para hacer la cobertura desde Venezuela.
«Ha sido difícil, pero también práctico con el tema de Zoom porque podemos tener a todos los entrevistados, aunque puede ser un arma de doble filo por las fallas del internet en el país, pero esa ha sido la mejor forma de canalizar todo», comenta, agregando que uno de los grandes retos en la cobertura de las Olimpiadas será la inmediatez y la solidaridad entre colegas.
A nivel tecnológico, Fernández resalta que se ha aprendido a hacer el trabajo sin estar uno al lado del otro, «eso es un avance, pero las fallas del internet casi siempre juegan en contra».
Por otra parte, el periodista condena que aún en medio de la pandemia y con un plan de vacunación ineficiente, en el país se estén organizando eventos deportivos, con público y sin cumplir las medidas de bioseguridad. «A la gente se le olvida que la pandemia sigue y se hacen campeonatos y eventos deportivos. No se recuerda que no solo enfrentamos al virus sino las deficiencias del sistema de salud y de servicios públicos», añade.
También condena que en algunas medios de comunicación se exija ir a la oficina, anulando el riesgo de contagio que existe. «Yo me contagié de covid-19 y no lo sabía; mi familia no se contagió, pero sigue siendo una preocupación», acota el periodista deportivo, quien considera que los más urgente es seguir cumpliendo con las medidas sanitarias para evitar los contagios.
«La vida del periodista ha cambiado rotundamente. El periodismo deportivo cambió totalmente y añoramos que todo pueda ser como antes, sin miedo», concluye el periodista Arnaldo Fernández.
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