Con qué se come ese aumento, por Ariadna García

Twitter | @ariadnalimon
Por tercera vez en lo que va de año, el Ejecutivo decretó un aumento salarial, esta vez del 95%, un ajuste que lleva al salario integral a 2.555.550 bolívares, lo que equivale a un kilo de pollo y si acaso dos papas y dos tomates.
Desde hace años la noticia de un aumento salarial dejó de representar alegría, al contrario, la población solo siente más incertidumbre y más miedo, pues sabe que su sueldo no alcanza para nada, sabe también que no podrá estirarlo ni a la semana que viene y mucho menos costear la merienda o las tres comidas de los muchachos.
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La hiperinflación que golpea los bolsillos de los venezolanos es la única certeza, ir al abasto y conseguir el kilo de tomates en 500.000 bolívares cuando una semana atrás lo dejaste en Bs. 160.000, es el verdadero notición, ese que hace que ni te provoque llegar a casa porque las bolsas que antes traías se han vuelto cada vez menos pesadas.
¿Con qué se come este aumento? o mejor dicho ¿Con qué no se come este aumento? Pues con este aumento no se come ni carne, ni pollo, mucho menos pescado, tampoco papas porque están carísimas. No compra un kilo de leche, ni el mercado de la semana, no le devuelve a los venezolanos el poder adquisitivo, ni su seguridad alimentaria, tampoco le devuelve la tranquilidad
Las cifras de desnutrición y pobreza extrema, dejaron de ser solo números para la población, se convirtieron en las protagonistas de la calle y del día a día, basta con ver al vecino para notar su palidez y sus 10 kilos menos, basta con ir en el Metro para ver muchachitos desnutridos en edad escolar, que ya no van a la escuela porque van con sus familias en busca de comida en la basura. Basta con ver a tu primo y a tus tíos que le dan dos vueltas a la correa para ajustar sus pantalones, basta con ver a la anciana de la esquina que se desmaya porque hace horas que su estómago no sabe lo que es comer.
Que con qué se come este aumento, se los repetiré: con hambre.