Seguro es el voto, por Luis Martínez

Es el peor momento del gobierno y, a la vez, el peor momento de la oposición. Lo que costo innumerable luchas, muertes, sacrificios y negociaciones para transformarlo en instrumento de la democracia: el voto, en término de 3 años, parte de la oposición venezolana lo ha dilapidado, estigmatizado y desechado como opción de rescate de la democracia. Es increíble la ligereza con que se descarta el voto y se estimulan salidas indescifrables, incoherentes e indefinidas que nadie ha podido explicar para hacerlas creíbles.
Toda reunión que siente en una mesa a distintos sectores de la oposición, no importa las diferencias que tengan, es importante para iniciar la recomposición de esta, con el firme propósito de confrontar seriamente al régimen autocrático que gobierna a Venezuela. Por eso ha sido importante la reunión que propicio Henrique Capriles, pues permite el acercamiento y la búsqueda de coincidencias para definir una estrategia única frente al gobierno. Seguro estamos que el principal tema de discusión esta, contradictoriamente, en el dilema votar o no votar, cuando debería ser el tema que unifique a la oposición en una única estrategia.
El voto, más que una vía parta derrotar al gobierno, es el único instrumento para deslegitimarlo y dejarlo en evidencia si osara violentarlo»
No basta esgrimir precarias condiciones electorales o ventajismo del gobierno para desechar su utilidad, pues todo ello se supera si se logra plasmar a través de él, el enorme descontento de la población que ronda el 78 % opuesto al presidente y su gobierno.
Hasta ahora el escepticismo y la desesperanza del pueblo venezolano no conectan masivamente con el voto como estrategia sólida, pacífica y constitucional capaz de poner contra la pared al régimen. El gobierno lo utiliza como instrumento para descomponer el estado democrático, dividiendo a la oposición, utilizando la fuerza mediática de quienes en la oposición se empeñan en abandonar la confrontación electoral y sembrando dudas en las redes sociales que, como esponjas, algunos repiten sin darse cuenta que reman a favor del gobierno. Buscan legitimar una nueva estructura de estado, utilizando el voto como instrumento para lograr su hegemonía, y si lo dejan solo, mejor para ellos, pues sin oposición electoral y sin confrontación, el mandado lo tienen hecho.
El voto por tanto, es el principal instrumento de cambio para la oposición venezolana, independientemente de mejores o peores condiciones, ventajismo o precariedades impuestas. En estos 3 años se ha demostrado que ni comunidad internacional, ni golpe militar, ni guarimbas, ni abstención logran cambiar al gobierno. Empeñarse en repetir los errores que han desilusionado a la gran mayoría de los venezolanos, es un craso error. Ya lo estamos pagando con un nuevo gobierno de Maduro al que se le relaja la comunidad internacional. La tarea de cambiar al gobierno deben resolverla los venezolanos. Bienvenido el encuentro de dirigentes y fuerzas políticas para reordenar la estrategia y confrontar con fuerza al régimen ¡pero eso sí! El voto en cualquier estrategia y escenario, sigue siendo el principal instrumento de cambio para salir de este gobierno. Lo demás son ilusiones. Seguro es el voto.