TalCual, 19 años, por Omar Pineda

A veces poco ayuda vivir con ese apego continuo al pasado, aunque tampoco incomoda evocar las horas en las que fuimos felices. Hace 19 años Teodoro Petkoff echó andar TalCual y quienes ese 3 de abril de 2000 nos embarcamos en la aventura de un “periodismo de autor” hoy lo festejamos como el cumpleaños de un amigo.
TalCual nació como un modesto vespertino (luego pasaría a matutino) sin otra ambición que la de informar, denunciar y opinar, como reza su lema “Claro y Raspao”. No olvido que esa mañana Teodoro leyó como si fuera un predicador en el púlpito un párrafo de Tomás Eloy Martínez y explicó de que iba el periodismo que a su juicio convenía para los años difíciles que se anunciaban.
Venía Petkoff de ser cesado de la dirección de El Mundo por presiones del gobierno y añadió el gusto por las noticias a su condición de político audaz y honesto. Acudió a los amigos, como Manuel Caballero, Carlos Oteyza y Jacobo Borges, entre otros, para enfrentar al Hugo Chávez que avizoraba como gobernante populista y autoritario.
No exagero si afirmo que TalCual sirvió de escuela para reaprender el periodismo, aunque algunos ese día se estrenaban en el oficio o venían de otras salas de redacción. Teodoro fue claro: no deseaba que TalCual fuera el mejor periódico, sino que dijera las cosas de manera diferente.
Cada uno sumó su entusiasmo y su experiencia, y eso hizo que el aporte de todos, más los Editoriales, los artículos de Laureano Márquez y las ilustraciones de Kees y Roberto Weil marcaran la diferencia. Gracias a esa calidez en la que nos reconocíamos, TalCual fue también una familia de acogida para jóvenes talentos que ahora están en otros medios y se atreven a denunciar la corrupción del chavismo, oculta hoy en esa degradación moral que representa el madurismo.
El camino no ha sido fácil. Para eso TalCual ha debido hacerle frente a 8 demandas judiciales y a la negativa de suministro de papel lo que decretó el cierre del impreso, amén de auditorías del Seniat en búsqueda de excusas para cerrarlo.
Ahora Teodoro no está, pero TalCual sobrevive como lo hace el resto de la prensa. Como lo hacen a diario los venezolanos sin electricidad, sin agua, sin Internet, sin medicamentos, sin hospitales que les aseguren la vida. Por eso, en medio de tanta oscuridad, celebramos que TalCual no haya renunciado al sueño. La misión de Teodoro de apostar por un periodismo serio, valiente y honesto no ha terminado.
¡¡Feliz cumpleaños, TalCual!!