Toyota Venezuela ratifica que mantendrá operatividad de su planta de Cumaná

La única ensambladora privada que trabaja en el país fabricó en mayo 188 automóviles y suma en lo que va de año unas 500 unidades
En la primera mitad de 2019 la compañía Toyota de Venezuela, la única ensambladora que hasta la fecha sigue operando en el país, apenas produjo unas 500 unidades, cifra que aunque representa apenas 4% de lo fabricado en 2012 (un año antes de llegada de Nicolás Maduro a la Presidencia), se ajusta a los planes de la compañía para este año.
No obstante la fuerte caída, en mayo Toyota fabricó 188 automóviles, lo que para la empresa representa un logro tras estar paralizada durante ocho meses en el año 2015, y en medio de una crisis económica que ha contraído la actividad de todos los sectores económicos del país, en particular del automotor, que en conjunto hoy produce a menos de 1% de su capacidad total tomando en cuenta que el parque industrial privado puede producir unas 270.000 unidades anuales.
Entre 2004 y 2005, la planta de Toyota en Cumaná fue objeto de importantes mejoras y adecuación a fin de prepararla para para la producción del la pick-up Hilux, lo que elevó su capacidad a unas 210 unidades diarias en dos turnos.
En 2007, año record para la industria nacional, la firma nipona produjo una 20.000 unidades mientras que sus ventas totalizaron unos 50.000 vehículos, cerca de 10% de los autos comercializados ese año (poco más de 492.000).
«Tanto la producción nacional como la demanda bajaron básicamente por la situación del país. La contracción de nuestra economía ha provocado que el mercado y el poder adquisitivo de la gente se redujeran. Ahora el país tiene otras necesidades. La gente en vez de invertir en un vehículo nuevo, extiende la vida útil del que tiene para cubrir otras necesidades, como la compra de alimentos”, asegura Matteo D’Abrizio, gerente general de compras de Toyota de Venezuela.
D’Abrizio señala que dos de las causas principales que dificultan la producción nacional de vehículos son la falta de disponibilidad de divisas y rezago tecnológico
Los aspectos que más afectan la producción son la baja demanda nacional, la incertidumbre en el escenario político e institucional, los efectos adversos del racionamiento eléctrico y la falta de divisas, de acuerdo con los resultados de la Encuesta de Coyuntura correspondiente al primer trimestre de 2019, realizada por la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), gremio que afirma que la capacidad productiva bajó 34,8 puntos porcentuales de 2013 a los tres primeros meses del año, para ubicarse en apenas 18%.
La falta de disponibilidad de divisas y de mecanismos oficiales para adquirirlas fue una de las razones que condujeron a la planta ensambladora en Cumaná a una completa paralización durante casi un año. La firma en Venezuela no tenía ni una sola fuente de generación de divisas que permitiera adquirir materia prima en el extranjero para arrancar las operaciones.
Esto cambió un poco cuando Toyota y el gobierno de Maduro firmaron un acuerdo para vender los vehículos una parte en bolívares y otra en dólares, convenio que el Ejecutivo también selló con la estadounidense Ford en 2015 para reactivar operaciones paralizadas por falta de insumos.
En octubre de 2017, Félix Martínez, gerente de Operaciones con Concesionarios de Toyota, informó que el modelo élite sería comercializado en bolívares y en divisas como resultado de un acuerdo con el gobierno.
A principios del año pasado, dos vehículos cero kilómetros marcaban sus precios en la moneda estadounidense en un concesionario de Toyota en Caracas. El más costoso, un 4 Runner, valía 70.000 dólares y otro, un Corolla S Plus 2016, 27.000 dólares. El encargado dijo que apenas vendían seis carros al año cuando tres años atrás sacaban 60 mensuales.
Actualmente Toyota de Venezuela percibe dólares gracias a la exportación de partes y piezas.Estamos exportando cinco piezas a Argentina para reposición que se producen en Cumaná, y cada tres meses también exportamos un contenedor lleno de piezas para abastecer el mercado posventa de la región. Eso es bueno porque genera ingresos. Aparte de eso, no tenemos otra generación de divisas. Ese es el único”, afirma D’Abrizio
“Con el gobierno se acordó un plan de reactivación con el que permitió un esquema mixto en el cual podíamos vender el vehículo una porción en dólares y otra porción en bolívares. El nicho de personas que tiene divisas disponibles para comprar vehículos es muy poco, y esa es una de las razones por las cuales la demanda ha caído. Sería ideal vender en la moneda nacional como en cualquier país normal, el problema es que aquí no hay mecanismos que nos permita adquirir las divisas”, sostiene Wilfredo Valdivia, gerente de Relaciones Institucionales de Toyota.
Pese a los magros resultados, Valdivia ratificó que la corporación no tiene previsto el cese de operaciones de la planta de Cumaná, donde actualmente operan unos 270 operarios de los 470 trabajadores que conforman la nómina de Toyota, 40% de la plantilla existente en 2007, año récord para la firma con la producción de más de 33.000 unidades.
Señala que las mesas de cambio que el Banco Central autorizó en mayo de 2019 para la compra y venta de divisas por parte de personas naturales y jurídicas en la banca pública y privada, no manejan los volúmenes que la firma requiere para importar la materia prima y vender los vehículos en la moneda nacional
Por la caída de la producción nacional y la pérdida del poder adquisitivo de los venezolanos, el negocio principal de los concesionarios, que es la venta de vehículos, también se ha contraído en los últimos años. Ahora los 64 puntos de venta de Toyota en el país –en 2018 cerraron dos, en Carúpano y Puerto Ordaz– sobreviven gracias al servicio de los talleres que prestan y a campañas que la firma ha lanzado, como Experiencia Toyota, con la cual reemplazan gratis las bolsas de aire de algunos de sus cuatro modelos afectados (Corolla, Yaris, Hilux y Fortuner).
Al respecto, D’Abrizio recordó que tras el lanzamiento de la campaña el año pasado se han sustituido unas 140.000 piezas en más de 80.000 vehículos. La estrategia, que fue presentada a escala mundial para el cambio de las bolsas de aire marca Takata, se mantendrá a lo largo de cuatro años, lapso en el cual esperan lograr el reemplazo del 100% en el parque afectado.