Transportistas ecuatorianos dan fin a protestas que rechazan eliminación de subsidios

Por su parte el ministro de Transporte de ese país, José Martínez, señaló, ante la petición del aumento de las tarifas hecho por sectores del gremio de transportistas que el incremento «nunca va a ser proporcionalmente igual al del combustible»
El viernes 4 de octubre el sindicato de transportistas de Ecuador dio fin a las manifestaciones que emprendían para rechazar la eliminación de los subsidios en la adquisición de combustibles.
El gremio culmina la jornada de protestas sin que se hayan logrado acuerdos con el gobierno de Lenín Moreno. Los transportistas dijeron que autobuses y taxis regresarán a las calles el sábado 5 de octubre en todo el país, pero solicitaron garantías al Gobierno para poder prestar el servicio.
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“La transportación habiendo cumplido nuestra voz ante el Gobierno (…) hasta el día de hoy nosotros hemos cumplido, por lo tanto, de nuestra parte, se termina la medida de hecho”, dijo Abel Gómez, en representación de 11 gremios, a periodistas en Quito.
La decisión de eliminar los subsidios al diésel y la gasolina extra, que habían estado vigentes por décadas, provocó protestas que protagonizaron los sindicatos de transportistas desde el 3 de octubre.
Antes de conocerse la decisión otros movimientos sociales y trabajadores convocaron a un paro nacional para el 9 de octubre y dijeron que se mantendrían en las calles.
“No vamos a permitir el incremento de los pasajes en el país, rechazamos el incremento del precio de los combustibles y en ese escenario ratificamos nuestra lucha en las calles”, dijo Nelson Erazo, presidente del Frente Popular, una alianza de organizaciones sociales y sindicales. “Serán días de agitación y lucha”, dijo.
Por su parte, el ministro de Transporte de ese país, José Martínez, aclaró, ante el rechazo al aumento de las tarifas hecho por sectores sociales que el incremento, «nunca va a ser proporcionalmente igual al del combustible» pues afirma que hay otros factores que componen el costo de operación de la unidad”, explicó.
En el transcurso de la jornada, Moreno ratificó su decisión de poner fin a los subsidios, pero dijo que está abierto al diálogo para buscar medidas de compensación a los sectores más afectados, tras declarar la víspera un estado de excepción por 60 días en la nación petrolera.
“Conversar, claro que sí (…) Pero bajo ninguna circunstancia vamos a cambiar la medida. No voy a cambiar la medida, que quede claro: se eliminó el subsidio, se acaba la zanganería”, insistió Moreno en la ciudad de Guayaquil.
El Gobierno quiere ahorrar unos 1.500 millones de dólares con la eliminación de los subsidios, lo que más que duplicó el precio del diésel y elevó en un 30% el de la gasolina extra, reseñó la agencia de noticias Reuters.