Un rico castillo de naipes para Marco Torres #Perfil

Currículo obliga. El repaso de los cargos que ocupa y ha ocupado Rodolfo Clemente Marco Torres, y la índole de ellos, obliga a deducir que ha de ser una esclarecida figura del área de las cuentas y, es una suposición, la prosperidad. Ministro para la Economía, Finanzas y Banca Pública desde enero de 2014 luego de la fusión de los ministerios de Finanzas y Banca Pública, es simultáneamente presidente de no uno, ni dos, sino de tres bancos públicos: Banco de Venezuela –la institución que maneja la más voluminosa cartera de créditos del país-, Banco Bicentenario y Banco del Tesoro. Por si fuera poco, este mago de las finanzas, o más bien en las finanzas -mago por el don de la ubicuidad, a menos que en esta ciudad de trancas y barrancas se las ingenie para despachar a través de sopotocientas ventanas de Skype-, es además miembro de los directorios del Banco Central de Venezuela -el primer militar con silla en la sala de reuniones- y de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), y director del Centro Nacional de Comercio Exterior.
Quien fue director general administrativo y director de Finanzas del Ministerio para la Secretaría de la Presidencia y subtesorero nacional de la Oficina Nacional del Tesoro, también ocupó el cargo de Tesorero Nacional en 2011; Chávez lo designó personalmente, en medio de la polvareda: tendría la llave del cofre de las reservas petroleras, que le quitaban al Banco Central de Venezuela. Y falta mencionar que entre 2002 y 2003 asumió la dirección administrativa y financiera del Ministerio del Despacho de la Presidencia, y que se desempeñó como director del Banco Nacional de Vivienda y Hábitat, y del Fondo Intergubernamental para la Descentralización (Fides), que fue presidente de la Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas (Casa) y fue también secretario ejecutivo del Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden). Y aunque no se le conocen estudios en ninguna de las áreas que debe dominar, forma parte del directorio del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), es representante ante el Consejo Ministerial del Fondo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) para el Desarrollo Internacional, y es gobernador principal por Venezuela ante el Banco Mundial y ante el Banco Interamericano de Desarrollo.
¿Cómo se las apaña para ir, venir, estar al tanto de la movida monetaria, productiva, de los avatares del dólar y del yen, de los premios y de los avatares del comercio, o si avanza o no la construcción? ¿Cómo hace para no perderle la pista aquí y en el mundo a la compleja industria petrolera?
Ay la suspicacia. Ay el eclecticismo. Su ascenso, no de gradación militar -aunque algunas fuentes sugieren considerar por qué de ser el número 69 en la clase se ubicó entre los cinco primeros que debían ser promovidos- sino el que lo deposita en su asiento cenital como numerario en territorios de la nomenklatura, estaría vinculado, según la presidenta de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel, a sus nexos con Diosdado Cabello. “Cuando se hace un análisis de los militares en el poder, sus antecedentes y vínculos, se evidencia cómo el presidente de la AN tiene mayor injerencia en el área de las finanzas”, dijo a El Nacional. Afecto sin dudas, esto escribió hace poco en su twitter: “Compañero de lucha y Revolución, ¡la Patria te defiende y respalda! Seguimos rodilla en tierra con @dcabellor ¡Venceremos!”. Le dedica el mensaje a Diosdado Cabello. El general de brigada Marcos Torres que el 10 de septiembre cumple 49 y exhibe hace tiempo una trayectoria burocrática que asombraría a Fukuyama tiene, susurran los observadores, el perfil preciso para dar el meteórico envión de su hoja de vida: también participó en el fallido golpe de estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez y no se tiene información de que haya sido, a posteriori, en el ejercicio del poder, un cuestionador de las formas como por ejemplo sí lo fue Urdaneta Hernández que pronto dijo basta.
“Sí, buena persona, eso siempre me pareció; pero no alguien destacado por su perspicacia o por una inteligencia descollante el subrigadier, más bien es, te digo, de los que pasa inadvertido”, desliza Carlos Boullon, hombro con hombro, por un ratico, con los golpistas de febrero y per sé adversario confeso del Proceso. “La verdad es que si me pones a un puñado de hombres delante de mí para que lo distinga de entre el montón no podría, no recuerdo que haya estado en el Movimiento Bolivariano, el MBR200, ni tampoco en el posterior MVR, yo no me alcé, me había retirado de las Fuerzas Armadas desde 1990, pero ciertamente pudiera tener alguna idea de alguien tan eminente porque trabajé duro por el proyecto, y dirigí tres campañas electorales, y nada, ha de ser como esos que se acercan con la escardilla bajo la sombra luego que uno ha hecho todo, un logrero, pues, la verdad no lo conozco y tampoco quiero hacerlo”, suelta Luis Alfonso Dávila.
Condecorado con la Orden Militar General en Jefe Eleazar López Contreras quien también fuera Vicepresidente del Consejo de Ministros para Planificación y Conocimiento, tal y como coinciden los analistas, es ahora, sin embargo, cuando deberá demostrar lo que sabe y es capaz de hacer, porque ocurre, sin maneras de sostenerla, sobrellevarla, camuflarla, la peor crisis del chavismo tras el paro petrolero: en medio de la escasez, lo que sí abunda es inflación, poca productividad, inestabilidad, desempleo, y un largo etcétera de números rojos además de un sistema cambiario desquiciado con cuatro tasas distintas, el deterioro indudable que el oficialismo despacha en dos palabras «guerra económica».
Visionario al parecer no es, sin embargo. En una rueda de prensa que ofreciera a dúo con Nelson Merentes, presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), Torres aseguró que la asignación de divisas para viajes al exterior se mantendría en 3 mil dólares, dos meses después, se anunciaría una reducción en el cupo de viajero y la fragmentación del cupo electrónico, entre otras restricciones. ¿Puede con tanto, con algo?. Y hace poco dijo con ¿fe? “Tenemos esperanzas de que el petróleo suba o se quede ahí». Dios.
La prensa se haría eco en algún momento de algunas irregularidades aparentes en instituciones públicas que cuestionarían, aunque indirectamente, la gestión de Marco Torres. La agencia de noticias Reuters registró problemas de transparencia y control vinculados a su trabajo: “En 2011, año en que el Fonden estaba bajo su dirección, el fondo ejecutó 50% del presupuesto del proyecto Empresa de Producción Social Servicios de Laminación de Aluminio (Serlaca), que para el año siguiente apenas registró un avance de 26%”. Más complicado sería lo publicado por el enjundioso portal Armandoinfo: “La Revolución Bolivariana también guarda su dinero en Suiza”. Al parecer el gobierno nacional habría depositado entre 2006 y 2007 –al menos– más de 14.000 millones de dólares en la filial que el banco HSBC tiene en Ginebra. El Banco del Tesoro y la Tesorería Nacional, a cargo de Marco Torres y Alejandro Andrade, “hicieron los depósitos y se sabe ahora solo porque figuran entre las casi 85.500 cuentas cuyos datos se filtraron desde el interior de la misma institución financiera, un insider que descargó las bases de datos de un ente financiero, clientes entre quienes figuran astros del jet set, multimillonarios de todo el mundo y hasta personajes enjuiciados por tráfico de armas”. Los clientes proceden de 203 países incluyendo, vaya, Cuba y Haití. Y del total de los depósitos latinoamericanos y caribeños, más de 31.000 millones de dólares, casi la mitad procede de la República Bolivariana de Venezuela. “De los 14.800 millones de dólares registrados que corresponden a cuentas de venezolanos, casi 85% de esos fondos salieron del gobierno venezolano y, en especial, de dos instituciones: la Tesorería Nacional y el Banco del Tesoro un banco nacido en revolución. La del Banco del Tesoro, por ejemplo, fue abierta el 10 de octubre de 2005 a las 9:10 de la mañana en la sede del HSBC de Ginebra. En la ficha de la institución financiera figura como responsable el propio Rodolfo Marco Torres, que entonces se mantenía al frente de esa institución”.
Dos meses después la Oficina Nacional del Tesoro también inició operaciones en Ginebra. “Fue el 8 de diciembre de 2005 a las 10:49 de la mañana, según el reloj suizo. Así quedó asentado en el banco y así se lee ahora en una serie de archivos que aparecieron en medio de una historia que empezó en 2008 con Hervé Falciani y su llamada lista Falciani, una de las más grandes filtraciones de los últimos tiempos, que publica Armando.info, en alianza con una red de periodistas de más de 45 países motorizada por el diario Le Monde de París y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, con sede en Washington DC”. Más de 10% de los fondos del HSBC de Suiza correspondían al Banco del Tesoro, nacido en revolución según las cuñas que presentan en la radio y la televisión venezolana.
Velásquez, diputado de la oposición por el partido Causa R, aprovecha para preguntar dónde están los 500 millones de dólares que el gobierno chino entregó a sus aliados venezolanos para oxigenar la economía del sur de Venezuela por medio de las empresas básicas de Guayana. “Dijeron que esos fondos habían sido depositados en la filial libanesa del Gazprombank de Rusia pero luego desaparecieron”, denuncia. “El Gobierno nos tiene acostumbrados a no informar y, entretanto, ahora resulta que aparecen dos cuentas en un banco suizo”.
«¿Qué está pasando que no sabemos los venezolanos?”, cuestionó en ese momento el diputado de la oposición, Julio Montoya, tras filtrar documentos oficiales que daban cuenta de la intención de transferir las reservas de la Nación. Esa misma pregunta ahora la hace su homólogo Andrés Velásquez, quien desde ya anuncia solicitar una investigación en la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional para precisar qué pasó con los recursos que, al menos hasta 2007, estaban en Ginebra al resguardo de la sucursal que HSBC mantiene en Suiza.
En declaraciones al diario El Mundo, Rodolfo Marco Torres aseguró que las cuentas del Banco del Tesoro abiertas en el HSBC de Suiza no eran secretas ni estaban a su nombre y que allí se manejaron recursos del Estado venezolano para inversión y pago a proveedores. “No hay cuenta a mi nombre. Eso es totalmente falso. Pueden investigar todo lo que quieran. Existió una cuenta del Banco del Tesoro en HSBC, pero no era secreta eso no tiene nada de anormal”, arguyó, “son cuentas totalmente transparentes, no son cuentas ocultas, han tenido su contabilidad, su revisión”. El funcionario atribuyó este tipo de publicaciones a la “guerra económica contra Venezuela, los que buscan malponer y desprestigiar al país”.
Por si fuera poca la carga, también responsable pero no presidente del Banco Industrial de Venezuela, quizá extrañe ahora mismo el afiche que adornaba la fachada de la institución: “Seamos todos como Chávez”, proponía el cartel ilustrado con el rostro impuesto del fallecido barinés. Alguien se montó en un banco público, delante de los viandantes, lo arrancó y rompió sin que nadie dijera pío.
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