Y dónde está el propósito…, por David Somoza Mosquera

Twitter: @DavidParedes861
¿Qué significa exactamente el trabajo para mí? ¿Qué beneficios obtengo? ¿Es simplemente una actividad que facilita llevar adelante el resto de mi vida o es algo más útil? Estas son algunas de las preguntas que ilustran las dudas que suelen tener los empleados con respecto a sus trabajos y que los lleva a reflexionar sobre cuál es o debería ser su propósito.
De hecho, encontrar sentido y propósito en el trabajo es una de las búsquedas constantes de los empleados y en estos tiempos, en los que sus prioridades y el modo de trabajar cambiaron radicalmente por la pandemia, aún más. Así que esto debe ser visto en dos direcciones: el impacto que el propósito individual tiene en la empresa y el impacto que la compañía tiene en el propósito del personal.
Para los empleados ya no se trata solo de tener éxito, sino de contar con un trabajo que les permita ser excelentes. Tampoco basta con ganar reconocimiento por el trabajo intenso realizado, ahora la búsqueda también se centra en ser creativos y felices porque han encontrado sentido en lo que hacen.
La consultora McKinsey & Company, en su podcast “The Search For Purpose At Work”, transmitido a mediados del año pasado, aseguró que casi siete de cada diez empleados están reflexionando sobre su propósito debido al covid-19.
«Aquellos empleados que dicen que viven su propósito en el trabajo tienen seis veces y media más probabilidades de reportar una mayor resiliencia. Tienen cuatro veces más probabilidades de reportar una mejor salud, seis veces más probabilidades de querer permanecer en la empresa y una vez y media más probabilidades de hacer todo lo posible para que su empresa sea exitosa», advierte.
Visto ello, es importante que las compañías también desempeñen un rol y es ayudar a las personas a llevar adelante ese propósito, pero como facilitadoras, no poniéndose al frente, tal y como lo plantean Naina Dhingra y Bill Schaninger, ambos miembros de la firma, en el podcast.
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Dhingra, a quien le gusta usar el término «Estrella del Norte» para referirse al propósito, sostiene que la idea es «tener un sentido de dirección, intención y comprensión de que la contribución que estás haciendo va a alguna parte. Esa es una definición técnica, pero creo que todos sabemos intuitivamente lo que se siente tener un propósito. Es cuando te sientes energizado, inspirado y vivo».
Respalda su planteamiento con algunas cifras de sus investigaciones: alrededor de 85% de las personas sienten que tienen un propósito; mientras que 65% de ellos creen que realmente pueden articular ese propósito. “Una de las cosas que nos sorprendió encontrar en la investigación es que alrededor de 70% de las personas dicen que definen su propósito a través del trabajo”, agrega.
Al respecto, Schaninger plantea que una de las ideas más importantes es saber cómo una empresa puede ayudar más a un empleado. «Ayúdalos a descubrir cuál es realmente su propósito. Tal vez si hubo una idea cegadora fue esa: lo difícil que es para muchos empleados, especialmente los más nuevos, describir el propósito con cualquier tipo de especificidad».
Ahora bien, los individuos tienen un propósito y las empresas como entidad, como grupo de personas que intentan colectivamente hacer algo, también tienen un propósito declarado y compartido. Las compañías pueden mostrar claramente lo que le piden a una persona que haga y el propósito detrás, pero solo el individuo tiene la facultad para decidir cuál es su propósito y si se alinea o no con el de la empresa.
Lo ideal es lograr una alineación de los propósitos para reafirmar el sentido de pertenencia de los trabajadores con la compañía, la cual debe ayudar a sus empleados a encontrar un propósito porque, de lo contrario, lo más probable es que vea cómo se van.
Y en palabras de Schaninger: «Para las personas es importante ver cuán importante es el propósito para la autonomía, cuán importante es para la libertad, la estabilidad, el cuidado de los demás… una de las cosas que estamos viendo es que a medida que las personas tienen más tiempo, tienen más afinidad, tienen más pertenencia, tienen más apego a lo que está haciendo la organización y lo que están haciendo individualmente. Así que tal vez se convierta en un círculo virtuoso y pueda reforzarse».
David Somoza es especialista en temas de negocios y manejo de capital humano.
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