El comercio digital le «baja dos» a la escasez de productos en Venezuela

Las empresas y los bancos han entendido que la tendencia de compras por la web es indetenible y han hecho inversiones en ampliación de plataformas de ofertas de productos y en medios de pago
Autor: Elizabeth Ostos | El Pitazo
“Soy un favorecido de la diáspora, pues he ajustado mis tarifas en dólares y me las han pagado. Presto mis servicios como odontólogo y mis principales fuentes de promoción son las redes sociales. En esta Venezuela de hiperinflación me tuve que reinventar y ha funcionado”.
Así lo dijo a El Pitazo el dentista JLR, quien exigió anonimato, “porque quiero evitar problemas con el gobierno” y comentó que está muy de acuerdo con la búsqueda de servicios profesionales por Internet, además de alimentos y medicinas. “En este país no hay ora opción: o miras por los caminos verdes y por la web las cosas o no tienes nada”, dijo.
Reveló que buena parte de sus servicios se relacionan con prótesis dentales, “que son bastante caras en el exterior y que acá las hacemos muy bien. Una corona para proteger una muela puede costar entre 300 y 370 dólares, según la pieza. En Estados Unidos, el costo supera los 1.000 dólares y en Panamá ronda los 800“. Aseveró que muchos de sus pacientes vienen desde el exterior, “se atienden y de paso visitan a su familia”, pero que la gran mayoría es gente que es apoyada económicamente desde el exterior por parientes y amigos.
En cuentas de Facebook, Twitter, Instagram y en cadenas de WhatsApp abundan informaciones relacionadas con servicios profesionales de búsqueda de alimentos, medicinas, repuestos de autos y motos, cauchos, baterías y servicios puerta a puerta de entrega de cajas de alimentos.
Tomamos en cuenta el estudio de la experta en comercio digital Ana Goite, donde señala que cerca de 18,7 millones de venezolanos son usuarios del Internet y, de esa cifra, unos 13,6 millones son compradores online “o declararon haber visto algo en una tienda en línea, lo cual es un porcentaje bastante alto en comparación con otros países de la región”, dijo en un foro de la empresa Tendencias Digitales, reseñado por El Nacional.
La analista de mercado señala que el comercio electrónico tuvo un muy buen movimiento entre los años 2013 y 2014 “cuando el gobierno entregaba cupos en dólares para hacer esas compras. Sin embargo, luego de su cancelación, hubo una baja importante hasta 2017 cuando empezó a repuntar principalmente por el uso de plataformas locales en el país como tiendas en línea y redes sociales”.
Las empresas y los bancos han entendido que la tendencia de compras por la web es indetenible y han hecho inversiones en ampliación de plataformas de ofertas de productos y en medios de pago. Para Goite, la compras en línea las lideran las tarjetas de crédito, las transferencias bancarias, mercado pago y las tarjetas de débito.
Advirtió que hay quien opta por no comprar por Internet por temor a un uso indebido de datos de sus tarjetas de crédito o por temor de recibir un producto distinto al encargado.
Comida en casa
Para Noris Peña, “el Instagram me cambió la vida. En esa red busco de todo y consigo de todo. Tengo muchos amigos en el exterior que me mandan mercado, principalmente. Hay varias empresas de venezolanos que tienen facilidades de pago como el sistema Zelle en Estados Unidos. Alguien en el norte transfiere dinero en alguno de los 13 bancos que usan este mecanismo y la compañía nacional me manda una caja de comida. Hay diversos planes de 40, 50 o 60 dólares con productos como proteína, lácteos y mercancía seca de calidad. Nada de bachaqueo o reventa de productos de las cajas Clap que tanto se ve en la calle”.
Esta enfermera dijo a El Pitazo que luego de hecho el pago en dólares, “recibo mi caja a los dos o tres días. Vivo en La Urbina y se me facilita la entrega. Pero si alguien vive en un sitio de difícil acceso, puede ir a las oficinas de la tienda virtual a recoger su pedido”.
A Oscar Moreno Parra no le fue tan bien. Comentó a este medio digital que en su afán por buscar cauchos “no tan caros y en bolívares, porque me están pidiendo 80 dólares por un caucho para mi Twingo, me echaron una broma”.
Reveló que buscó en Facebook “y unos chamos que decían traer cauchos de Cúcuta me pidieron 500 millones de los bolívares viejos por tres cauchos. Eso fue en julio y parecían serios, pues en su página había buenos comentarios. Negocié una rebaja y quedaron de mandarme los cauchos a un local en Guarenas luego de hacer una transferencia por 60% del costo final. A los dos días de pagar, los tipos se perdieron. Los contactos de WhatsApp desaparecieron y en el Facebook no respondieron más. Eso del comercio digital me parece una lotería. Me quedé sin dinero y sin cauchos”.