La lista macarthista del chavismo II, por Teodoro Petkoff

CASO 2
FONACIT: VETADA POR FIRMAR
Lisbeth Calzadilla, joven periodista, fue contactada por Fonacit, (Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología, dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología) para que ocupara una plaza periodística en esa institución. Había hecho una pasantía por el IVIC y seguramente esa referencia fue la que movió a Fonacit a buscarla.
Lisbeth llevó su currículo, fue entrevistada por los funcionarios de Recursos Humanos y se consideró que poseía el perfil adecuado para el cargo. Todo esto ocurrió entre septiembre y octubre del año pasado.
Ya prácticamente contratada fue llamada para lo que ella supuso sería una última entrevista. No se equivocó; fue ciertamente la última entrevista, para informarle que “sintiéndolo mucho” no podían contratarla porque había cometido el horrendo delito de firmar solicitando el RR. Estaba en la lista de la infamia, en la lista de Adolfo Tascón.
Lisbeth Calzadilla creyó que lo del artículo 72 de la Bicha era en serio y que ella sería una de las “participantes” en esta democracia “protagónica”. Descubrió, en carne propia lo que significa la canción de la “participación” : le participaron que en la administración pública de la Venezuela chavista no hay trabajo para ella. No contaba con que la Bicha es un cuento de camino.
Por cierto, ahora se la puede llamar así, con toda propiedad, porque la connotación connotación que posee hoy el término no es la que Chávez quiso darle inicialmente al denominar cariñosamente “bicha” a su constitución, sino la otra, esa que todos conocemos y que, ahora está claro, es la que realmente Chávez tenía en mente cuando acuñó el apodo.
La horrible figura del apartheid, creada por los blancos surafricanos para excluir a los negros, que conformaban la inmensa mayoría de la población del país, ha pasado a ser uno de los símbolos más siniestros de la maldad humana. El apartheid es negar a los nacionales de un país los derechos que les son propios como seres humanos y como ciudadanos. Apartheid es segregar, discriminar; en el caso surafricano por razones raciales; en el caso venezolano por razones políticas. Si usted firmó o si usted meramente es conocido como no chavista, usted no tiene derecho al trabajo en la administración pública o está expuesto a toda clase de humillaciones para obtener una cédula de identidad o un pasaporte, como también relataremos en próximas entregas.
Ayer recordamos a Conrad, apelemos hoy a otro gran escritor, Dostoievski. “Quien ha realizado la experiencia del poder, de la capacidad irrestricta de humillar a otro ser humano (…) automáticamente pierde el poder sobre sus propias sensaciones. La tiranía es una costumbre, tiene su propia vida orgánica y se convierte fácilmente en una enfermedad (…) La sangre y el poder embriagan (…) El hombre y el ciudadano perecen definitivamente en el tirano”.
¿Pensarán los chavistas en estas terribles palabras admonitorias?.