No te vayas, Zapatero; por Laureano Márquez

Señó Don José Lui, Presidente de gobierno españó,
Yo soy andalú. Mire usté: yo llevo má de cuarenta año aquí y no me quiero ir, jodé. Pero yo estoy asustado porque a mí to esto me suena familiá, que ya yo me tuve que i de España, que Franco también ganaba lo referéndu. Mire usté: yo tengo sentimiento encontrao. A vece me dijo: “jodé, esto no es sino una tontería de la historia, que esto pasa en un abrí y cerrá de ojo”, pero en otra oportunidade me invade una infinita tristeza, profunda como el Gadarquiví y e cuando pienso que no levantamo cabeza má, que si con el petróleo a má de cincuenta dollare tenemos una pobreza del 81%, yo no quiero sabé lo que va a pasá cuando la cosa se ponga mala. A mí me ha gustao la visita suya, por eso es que le escribo esta misiva, pa que no se vaya todavía, no se vaya por favó, que por acá lo ánimo se serena cuando viene usté. Mire usté, hace do semana, do semana na má, el caudillo denunciaba intento de magnicidio po parte del presidente Bu. Y ha llegao usté y él le canta a Guasinto un “no te pueo queré, por que no siente lo que yo siento, pero no me faltan gana” y jace broma y chiste con ello y lo toma a guasa. No es oda, que se lo digo en serio.
Ahora que lo del norte se muestran verdaderamente agresivo, aquí na de na, que no hay quien diga “¡Yanqui, co jón!”. Explíqueme esto usté, hágame el favó.
Mire usté, señó presidente, ende que usté llegó habla bajito, no arremete contra nadie, está carmao, completamente carmao, pero si –Dios no lo quiera- llega el domingo sin usté aquí y se levanta de mala leche, jodé, todo lo ganao con su visita se pierde en un tri, cuatro horita no má. Que si lo coge el domingo de mal humó y con el pueblo delante, nos manda a todo a tomá pol saco nuevamente.
Señó Zapatero, que así no se puede viví, hombre, que esto no hay quien lo aguante, que tiene uno que andá caminando de puntilla po el paí, pa no despertá a la fiera. Esto e una agonía, Don José Lui, esto es como cuando mi pare nos llegaba borracho y tenía que corré too Dio en esa casa. Dígame esto de la arma: mi mare bendita. Que dicen que la arma española no sirven pa la guerra, ¿y entonce pa que coño sirven?, me pregunto, pero no me ponga usté asunto, son cosa mía, porque digo yo: la arma se compran pa dispará, jodé.
Mire usté, el otro día mismo: vino Maradona, er jugadó de fúrbo, y ha llamao hijo de puta a lo de la FIFA en horario protegío. Y nadie ha dicho esta boca es mía, claro como er Pelusa está con el poseso, po na. Dígame usté, Don José Lui… !Manda huevos!, quiero decí, manda huevos a Mercá en vez de arma, que es mejó.
Hombre, yo a usté no le critico na, que yo he escuchao hablá de eso que llaman la “reá polití”, que yo me imagino que sabe usté bien lo que pasa, pero que qué se le va hacé. Yo sé que usté es optimista, pero mire las colas que se forman en el consulado españó, ponga usté atención a la voz de la calle. No olvide las pancartas que le mostramos en la Hermandad Gallega y que la autoridade locale nos querían quitá y el embajado de España, en un gesto democrático que le enaltece, lo impidió. Yo sé que usté dice que aquí to ta bien, y yo le creo, pero mande usté pasaportes de toa maneras, que se están acabando mu rápido.
En fin, Don José Lui, quédese aquí una temporadita por favó, que eso lo carma, ayúdeno usté a hace esto má llevadero, que yo ya me fui una vez, que ya una vez me quedé sin patria y ya no puedo perderla otra vez, porque estoy viejo y cansado, porque no soy el mismo, porque me acostumbré a estos crepúsculos, a estas voces, a estos calores. Porque patria, Don José Lui, es donde te caen los años. Patria es, como diría Fausto Verdial, el portugués que te vende el pan, el hombre de la esquina que te guarda el periódico desde hace 20 años, los amigos con los que ha llorao lo recuerdos y la tierra a la que arrastraste tu pobreza.
Po nada, Don José Lui, buen viaje, que eso es lo que es la vida: un viaje sin retorno.