Para la droga no hay fronteras cerradas, por Xabier Coscojuela

Se acumulan los casos de narcotráfico donde están metidos funcionarios venezolanos del Gobierno nacional
Autor: Xabier Coscojuela
Un nuevo escándalo relacionado con el narcotráfico sacude al país. Familiares de la primera dama Cilia Flores fueron detenidos por autoridades norteamericanas y acusados de conspirar para introducir cocaína en Estados Unidos.
Este es otro caso más que se suma a una cadena que parece interminable. Lo más lamentable, es que seguro no será el último.
Venezuela se ha venido convirtiendo un en territorio donde los carteles de la droga parecen tener mucha facilidad para operar. Dicen nuestras autoridades que no somos un país consumidor sino de paso. No compartimos esa apreciación. Creemos que somos ambas cosas, pues estamos convencidos que buena parte de la criminalidad que nos asola tiene que ver con el tráfico de drogas, aunque sea del «micro».
Si solo somos un país de paso la pregunta a responder es por qué. La droga viene de afuera, por lo que tiene que pasar por las fronteras dos veces. Una para entrar y otra para salir.
¿Cómo lo hace? La Guardia Nacional y el Ejército tienen la responsabilidad de resguardarlas. En la vertiente occidental incluso su presencia ha sido reforzada en los últimos tiempos pero, por lo que se ve, no son todo lo efectivos que debieran.
Así como no lo son tampoco para evitar el contrabando de extracción. ¿Casualidades? Recordemos algunos episodios de lo que entró y salió de Venezuela. En el año 2006 en México fue capturado un avión con un alijo de cinco toneladas de cocaína que partió del aeropuerto internacional de Maiquetia, el principal del país, el cual no se encuentra ubicado en alguna llanura perdida de Venezuela.
Otro caso famoso fue el del avión de Air France, que despegó del mis2013 con tonelada y media de cocaína en sus bodegas. Los traficantes fueron detenidos al llegar a Paris, y las autoridades galas se cuidaron de informar a sus pares venezolanos de la operación, para evitar que fracasaran, lo que habla muy mal de quienes son responsables en el país de combatir el narcotráfico. Su imagen en el mundo es muy mala.
No podemos olvidar tampoco el caso de Walid Makled, quien hizo muchos señalamientos sobre la influencia que ejercía en cuarteles y miembros de la fuerza política que apoya al Gobierno. Este traficante está preso, pero muchos de sus señalamientos no fueron investigados. Lo más preocupante de todo esto es la creciente relación de elementos de la Fuerza Armada Nacional con el narcotráfico.
Acusaciones en las que no solo están incluidos miembros de la Guardia Nacional sino altos mandos del Ejército. No las damos por ciertas, pero cuando el río suena es porque piedras trae, y al parecer cada vez trae más piedras, como lo demuestra lo ocurrido esta semana.
El país requiere de un gran acuerdo nacional para salir del hueco en que se encuentra. El tema del narcotráfico debería ser incluido en ese acuerdo. No hay más que ver lo que ha ocurrido en algunos países vecinos para tener claro cuál puede ser el destino de Venezuela si no se hace algo al respecto de manera inmediata. Estamos conscientes que no será fácil, pero es indispensable. Veremos qué actitud asumen los actores políticos ante este tema en los próximos días. No somos optimistas.
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