Son tiempos para la competitividad del talento, por David Somoza Mosquera

Twitter: @DavidParedes861
Suiza lo hizo de nuevo. Por cuarto año consecutivo lidera el Ranking de Competitividad del Talento Mundial y la pregunta es cómo lo logra. La respuesta: el país posee un excelente sistema educativo y, además, es atractivo para la mano de obra extranjera por su alta calidad de vida y remuneración.
En el top tres le sigue Dinamarca, que ocupa el segundo lugar por su buen desempeño en todos los ámbitos y la percepción de equidad de su sociedad. Y, luego, está Luxemburgo, que ha experimentado un progreso constante en los últimos cinco años. Pasó del undécimo al tercer lugar. Esto se debe a su marcada mejoría en inversión y desarrollo.
A Venezuela le fue mejor que en el ranking pasado. Aunque solo escaló dos posiciones, es una buena señal. De las 63 economías analizadas, pasó del puesto 62 al 60 debido en gran parte al viraje, ligeramente positivo, de la percepción expresada por los ejecutivos venezolanos que respondieron la encuesta, la cual forma parte del estudio realizado por el Centro de Competitividad Mundial.
Para la elaboración del ranking, la institución midió la capacidad que tienen los países para desarrollar, atraer y retener capital humano en función de 32 indicadores, agrupados en tres factores: “Inversión y Desarrollo”, que mide los recursos destinados a cultivar una fuerza laboral local. “Atractivo”, que evalúa hasta qué punto una economía retiene el talento local y atrae a extranjero. “Preparación”, que analiza la calidad de las habilidades y competencias que están disponibles en el grupo de talentos de un país.
Sin embargo, no está claro qué ocurrirá el próximo año. Para los investigadores del Centro, el futuro de la contratación del mejor talento global está viviendo uno de sus momentos más delicados por la pandemia. Al extremo de que podría ser un golpe duro para aquellas naciones que basan su competitividad general en la economía del talento, es decir, en atraer empleados del exterior.
“Estos países no pueden estar seguros de atraer a los mejores trabajadores por el momento y, si bien pueden buscar otras formas de ser competitivos, existe el riesgo de que decidan volverse hacia adentro en sus esfuerzos por revitalizar sus economías, dando marcha atrás en su apertura, lo que no hará nada para atraer talento extranjero ni retener el talento local”, dijo Christos Cabolis, economista jefe del Centro de Competitividad Mundial.
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Y con toda razón existe preocupación, pues la competitividad en el talento – entendida como aquellas capacidades y habilidades distintivas que posee cada uno de los empleados para ejecutar su función de la mejor manera posible– puede ser un componente fundamental para la recuperación económica poscovid-19.
Para lograr esto es crucial implementar desde ya programas de aprendizaje, de manera que el personal se mantenga en constante formación a fin de lograr mejorar su desempeño. También es importante que se desenvuelva en un ambiente de trabajo óptimo, porque este puede favorecer o entorpecer la competitividad del talento humano, y que sea elevado su nivel de motivación para potenciar sus habilidades y competencia. Todos factores que conforman el ranking.
A fin de cuentas, el desarrollo de elementos competitivos en el área laboral conduce a la creatividad, la innovación, el trabajo en equipo, la efectividad y a tantas otras cualidades. De allí que la competitividad del talento humano sea fundamental para el crecimiento de las compañías y, por ende, un componente esencial para la recuperación de los países y sus economías.
David Somoza es especialista en temas de negocios y manejo de capital humano.
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