¿Y yo qué?, por Carlos Bracho

A estas alturas debes estarte haciendo esa misma pregunta con la que titulo este artículo y es que los días se han hecho más pesados, el avance más lento y la lucha más determinante.
Ahora bien, el panorama político parece mostrarse estancado para muchos que incluso están perdiendo las esperanzas, y es que las reacciones y diferentes opiniones no se han hecho esperar, en la calle y en las redes sociales muchas personas plantean su “descontento” porque no ha cesado la usurpación, bien, no los juzgó, pero creo que si usted es uno de esos entonces está dejando que la ansiedad y desesperación le ganen la partida, no quiero defender proyectos políticos, ni mucho menos a partidos, esta vez quiero hablarles como un ciudadano más, la cosa es que seguimos avanzando políticamente pero la gente no se da cuenta y tienen una sensación de atraso porque la cúpula roja sigue en el poder.
Los lapsos en la política internacional pueden ser largos y complejos, si, primero porque al fin y al cabo a los que más les interesa lo qué pasa en Venezuela es a nosotros mismos, no a la comunidad internacional y Segundo porque todas las sanciones y acciones que se aplican para cercar políticamente al régimen cumplen procesos legales que ameritan tiempo, efectivamente mientras se van agotando todas las opciones políticas y diplomáticas como medida de presión para que cese la usurpación el más afectado es el venezolano de a pie que está trabajando cada día y luchando porque esta economía no acabe con su vida, donde la pregunta ¿y yo que? Se hace más frecuente y cotidiana.
Pese a todo lo que ha sucedido en estos años y últimos meses, me he dado cuenta que muchos venezolanos siguen esperando que los políticos resuelvan la situación o que llegue un líder mesiánico que les diga que todo cambio mágicamente y que el solo resolvió el problema
Pero la realidad es que si queremos que esta pesadilla acabe, entonces, todos tenemos que sumar desde nuestra tribuna como podamos y si, lamentablemente eso no significa sólo ir a marchar para tomarse selfies o decir que estuvimos presentes, eso significa, al contrario, accionar desde nuestra comunidad, desde nuestro trabajo, realizar debates con los vecinos, reclamar nuestros derechos de manera constante en nuestra comunidad, estar organizados, entender el panorama actual y brindarle información a quien no lo entiende, luchar, luchar y luchar hasta que esto acabe, si todos sumamos desde nuestras comunidades, desde la calle, los resultados serán sorprendentes.
Ahora bien, estamos en un país donde las garantías legales existen sólo si tienes mucho dinero o contactos muy fuertes ligados al régimen, por lo que tampoco es inteligente exponerse demasiado, usted tiene que ser inteligente y sumar sin radicalismos, pese a que el corazón le diga todo lo contrario, recuerde que usted sirve mas sumando de manera inteligente y coherente que buscando problemas o dejando que lo metan preso, y acá es donde su rol ciudadano cumple una función importante, todos tenemos que entender que este país es nuestro, no de quienes usurpan el “poder”, este país nos pertenece a todos, todos tenemos poder de decisión y acción, por lo tanto seguir reclamando nuestros derechos sin rendirnos, es base para seguir demostrando fuerza, esa fuerza se transforma en acciones que ofrecen como desenlace logros. Una de esas acciones que creo puede darnos entusiasmo, impulsarnos, ayudar a articularnos y ofrecernos una demostración de unión importante es la convocatoria al 1 de Mayo, y es que acá quiero detenerlo un poco, he escuchado a muchos afirmando su descontento con la convocatoria por considerarla como “una marcha más” y la realidad es que esta convocatoria debe ser un sentir del descontento ciudadano, no se trata de creerse ideas erróneas, ni mucho menos que usted manifieste descontento por que cree que una marcha más no suma, no, se trata de asistir a una convocatoria emblemática porque como ciudadanos, como trabajadores echados pa’ lante que somos tenemos derechos que no han sido protegidos por el estado, por lo tanto tenemos que ser escuchados, usted tiene que entender que el 1 de Mayo sale a marchar por sus derechos, por su trabajo, por su familia, por sus hermanos venezolanos y por su país; si empiezas a entender que las convocatorias a este tipo de concentraciones van más allá de modelos o partidos políticos, si empiezas a entender que estas convocatorias son demostración de que como venezolanos estamos diciendo que no tenemos miedo a reclamar nuestros derechos y luchar por esta tierra, entonces estarás empezando a dejar la desesperanza a un lado, estarás entendiendo que cada acción coherente enmarcada dentro de nuestra constitución es un reclamo de justicia hacia quienes no han sido capaces de cumplirla, esto no se trata de matices, de fotos o de partidos políticos, el 1 de Mayo se trata de todos los venezolanos, por eso cuando a mí me dicen ¿y tú qué? Yo les digo, el 1 de Mayo yo salgo.