Telémaco quiere protestar, pero Nicolás le quita la corriente

Telémaco Figueroa es un constituyente representante del estado Sucre. Como todos ellos es chavista, pero de un tiempo para acá es cada día menos madurista. Hasta ahora había mantenido la disciplina cuartelaria que impera en el ente presidido por el capitán Cabello, pero cuando conoció la «ley» antibloqueo que Nicolás Maduro ordenó que aprobaran, decidió que era hora de rebelarse.
Es cierto que Telémaco ya había protagonizado algunas escaramuzas con el gobernador de Sucre, el inefable Edwin Rojas, pero eso es una liga menor. Ahora la diferencia es con el jefe de la «revolución», a quien considera que se está alejando de los principios que deben regir a todo revolucionario. Algunos pensarán que Figueroa es un poco lento para darse cuenta de las cosas, pero cada quien es cada quien.
El caso es que Telémaco ha expresado por diversos medios su oposición a la referida «ley» y ha exigido que el texto se discuta artículo por artículo. Eso de discutir es algo en proceso de extinción dentro del chavismo-madurismo, donde la obediencia ciega al líder supremo se está haciendo costumbre, según dijo hace poco el también constituyente Néstor Francia.
Telémaco afirma que los «debates» que se han dado en la constituyente, es un decir, han sido todos ellos controlados por el capitán, quien decide quien puede tomar la palabra. Por eso hay como 400 a los que nunca se les ha escuchado la voz.
Nicolás está demostrando ser una persona precavida y no quiere escuchar a Telémaco en la constituyente, por lo que decidió cortar el debate de raíz. La medida es sencilla, si Telémaco no puede llegar a la sede de la constituyente no puede hablar, argumentar ni debatir. El «rebelde» camarada reside en Carúpano, estado Sucre, a muchos kilómetros de Caracas.
Hasta ahora, cada vez que tenía que asistir a una sesión, Nicolás le ponía un transporte. En esta ocasión no fue así. Telémaco se quedó esperando por el automóvil que lo trasladara hasta la capital. Tampoco pudo buscarse a alguien que le diera la cola, pues la gasolina iraní sigue sin llegar a su pueblo. Todo indica que no habrá debate y, si lo hay, Figueroa no podrá participar. También quedó claro que a Telémaco lo desenchufaron, o nunca tuvo un buen enchufe y que la democracia participativa y protagónica hace tiempo se quedó sin gasolina