Crisis venezolana hunde los indicadores de hambre en América Latina según la FAO

En su más reciente informe sobre la situación en Venezuela, la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, afirma que el Estado venezolano “incumple su obligación de garantizar los derechos a la alimentación y la atención sanitaria”
La crisis venezolana hace estragos en el resto de la región, y no solo debido a la migración. En un nuevo informe suscrito por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés), detalla que el número de personas subalimentadas creció en América Latina en los últimos años, principalmente en Sudamérica, debido a la desaceleración general y un aumento en la inseguridad alimentaria en Venezuela.
El hambre aumentó en América del Sur, donde la cantidad de personas subalimentadas creció a 5,5% el año pasado, frente a un 4,6% en el 2013, señaló el informe de Naciones Unidas sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2019.
“Durante los primeros 15 años de este siglo, América Latina y el Caribe redujo la subalimentación a la mitad. Pero desde 2014, el hambre ha ido aumentando”, dijo el representante regional de FAO, Julio Berdegué.
El incremento de las personas subalimentadas de la región se debe, en los últimos años, “al deterioro de la seguridad alimentaria en la República Bolivariana de Venezuela, donde la prevalencia de la subalimentación aumentó casi cuatro veces, de 6,4% en 2012-2014 a 21,2% en 2016-2018”.
La cifra representa a 6,8 millones de venezolanos que no pueden alimentarse.
En noviembre de 2018, la FAO advertía sobre el deterioro de la alimentación en Venezuela, debido al aumento en los registros de personas desnutridas o en inseguridad alimentaria, un concepto que Naciones Unidas relaciona directamente con aquellas personas que no pueden acceder a los alimentos necesarios por múltiples razones.
Los registros de personas desnutridas han ido en aumento desde 2014, según los datos de la esta oficina de la ONU, y alcanza al menos a 600.000 personas.
En su más reciente informe sobre la situación en Venezuela, la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, afirma que el Estado venezolano “incumple su obligación de garantizar los derechos a la alimentación y la atención sanitaria”.
Según la información plasmada por Bachelet en su informe, “la escasez creciente de alimentos y su precio cada vez más alto se han traducido en un número menor de comidas con menos valor nutricional, elevados índices de desnutrición y una repercusión especialmente adversa sobre las mujeres, algunas de las cuales informaron de que, en promedio, pasaban 10 horas al día en las colas para comprar alimentos”.
Aunque se reconocen esfuerzos del Gobierno para garantizar los alimentos a la población a través de programas sociales, Bachelet destacó que “amplios sectores de la población carecen de acceso a la distribución de comida y las personas entrevistadas acusaron a las autoridades de excluirles porque no eran partidarias del Gobierno”.
El informe de la FAO también señala que el aumento del hambre también estaba dado por la caída registrada en los precios de materias primas desde el 2011, que causó un deterioro en las finanzas públicas de muchos países, el aumento en la tasa de desempleo y en la pobreza.
“Tenemos que rescatar, en promedio, a más de 35 millones de personas del hambre cada año desde ahora hasta 2030 si queremos alcanzar la meta de hambre cero del Objetivo de Desarrollo Sostenible 2”, apuntó Berdegué.
Con información de Noticias ONU